Criterio Nuestro es el blog personal de Simón Adrián Peraza Lazarde. Un poco de mucho donde participan colaboradores escribiendo opinión, investigación y demás géneros periodísticos o literarios.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Derecho al trabajo #Venezuela #Laboral

La Revolución Francesa trajo consigo las consignas y reclamaciones de índole laboral, los derechos del proletariado, de los trabajadores, campesinos, industriales, entre otros; después de eso, las reivindicaciones laborales han estado a la orden del día en los países democráticos y los que luchan por mantener o volver a la democracia.

Así como se luce la bandera venezolana, -con orgullo-, así ha sido la consigna de la historia venezolana reciente para resaltar la importancia de los derechos laborales, derechos progresivos e irrenunciables de obligatorio cumplimiento que destacan por su hecho social.

Las últimas dos legislaciones laborales de 1997 y la última de 2012,  incorporada con bombos y platillos, destacando en ella la jornada laboral de cuarenta horas semanales con dos días libres, inamovilidad a la mujer embarazada hasta dos años después del nacimiento, fuero paternal, indemnización por despido injustificado, los derechos sindicales, entre otras; y un decreto presidencial  de inamovilidad renovado anualmente, no fueron suficiente, la Ley del Trabajo, Trabajadores y Trabajadoras sucumbió.

La Ley del Trabajo es letra muerta, es una pancarta caída, cada día las entidades de trabajos son menos, los despidos por diferencias políticas aumentan, las contrataciones colectivas son obstaculizadas impidiendo su negociación y el salario es inferior a un bono de alimentación con la intención de no crear incidencias en las prestaciones sociales.

La crisis generada por el sistema de gobierno que prensa al aparato productivo, las trabas burocráticas, los constantes aumentos como equivocada estrategia para combatir la inflación y la conducta acostumbrada de retraso u omisión de la inspectoría del trabajo, contribuyeron a  sepultarla, concurrieron para evitar su correcta aplicación.

Por ejemplo, el reenganche y pago de salarios caídos de un trabajador puede durar años en decidirse y en restituirlo a su cargo, gracias a la excesiva discrecionalidad, las omisiones de un órgano administrativo que marcha al son del político de turno y los escritorios sin responsables; por otra parte, trabajadores aceptan que su patrono pague salarios menores al mínimo para no perder el ingreso; las vacaciones de los trabajadores son pospuestas o disfrutadas fraccionadas por la falta de personal para atender las entidades de trabajo; La gran mayoría de quienes pueden trabajar perciben salario mínimo, los salarios superiores son excepcionales por lo que las escalas no existen…

Simón Peraza Lazarde
@sapl42



jueves, 11 de agosto de 2016

El responsable es Nadie

La administración pública y sus distintas oficinas en coincidencia histórica de caos nacional se convirtieron paulatinamente en lugares desatinados donde los venezolanos acuden con desesperanza y poca suerte, bajo la molida premisa constitucional de ejercer un derecho, el acceso a la administración pública “…servicio de los ciudadanos y ciudadanas que se fundamenta en los principios de honestidad, participación, celeridad, eficacia, eficiencia, transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad en el ejercicio de la función pública, con sometimiento pleno a la ley y el derecho…”

Por ejemplo, -la honestidad- de un funcionario se hace común en frases como: “Trataré de procesar su solicitud pero no creo alcance el tiempo, hoy me voy temprano”; con la participación sucede algo peculiar, quienes necesiten acudir a la administración deberán –participar- con seguridad en tempranas y largas colas para ser atendidos; -La celeridad- se pierde de vista, es una costumbre en planillas de trámites, fechas impresas que no se cumplen, otra en tinta fresca del funcionario que tampoco y otras en -la experiencia ciudadana – que acude día tras día; cuestión que no acaba pues -la eficacia- dependerá del ánimo del servidor, para la eficiencia la explicación vasta volver a leer.

El párrafo anterior podría extenderse con experiencias de cualquier venezolano, usted, él, nosotros y vosotros, ahora bien, el razonamiento recae sobre el único factor que podría encausar el trabajo en la administración pública sin hacer referencia a la ética funcionarial o el respeto ciudadano por haber sido ambos enterrados en el olvido; se trata de la responsabilidad en el ejercicio de la función pública mencionada al inicio de este texto. 

El exceso o abuso de poder que acarrea responsabilidad individual y/o la responsabilidad patrimonial del Estado por el menoscabo de los derechos ciudadanos ante la administración podrían corregir con su aplicación para hacer de las instituciones públicas, verdaderos espacios de servicio al ciudadano, pero las normas y la voluntad de hacerlo efectivo duermen en la casa del poder, un poder que se escuda en espacios sin responsables.

Siguiendo a Hannah Arendt en Crisis de la República: “La última y quizás más formidable forma de semejante dominio es la burocracia o dominio de un complejo sistema de oficinas en donde no cabe hacer responsables a los hombres, ni a uno ni a los mejores, ni a pocos ni a muchos, y que podría ser adecuadamente definida como el dominio de Nadie. (Si, conforme al pensamiento político tradicional, identificamos la tiranía como el gobierno que no está obligado a dar cuenta de sí mismo, el dominio de Nadie es claramente el más tiránico de todos, dado que no existe precisamente nadie al que pueda preguntarse por lo que se está haciendo)”.      

Simón Peraza Lazarde
@sapl42


domingo, 24 de julio de 2016

Un boticario: Así se define Rafael Silva Figueroa

Un apartamento, una sala a luz tenue, un sofá negro, un mueble antiguo en el que reposa una gran colección de morteros, ahí recibe Rafael Silva Figueroa a quien lo visita.  El nacido en la Margarita de 1959, farmacéutico, quien tiene una larga e importante trayectoria profesional en la región insular. Su interés por su profesión la adquirió viendo a su abuelo, el boticario de La Asunción. Siendo profesional trabajó como regente de varias farmacias en el estado Nueva Esparta, por años también fue regente y gerente de una droguería. El trabajo gremial siempre lo ha tenido presente, llegando a desempeñarse como Presidente del Colegio de Farmacéuticos del Estado Nueva Esparta, labores todas que no lo han apartado de la escritura regional neoespartana.
Ser boticario en estos tiempos modernos ha sido su lema para afrontar una nueva época donde el trato cordial, la amabilidad, la moralidad y la buena conversa se han diluido entre crisis, tecnología y falta de tiempo. 
Rafael Silva Figueroa, aunque no vive en La Asunción en la actualidad, aún transita para visitar a familiares y amigos, por lo que revive con facilidad sus olores, sonidos y costumbres, esos que lo vieron crecer y convertirse en un profesional servicial, un boticario.
-¿Por qué Rafael Silva decidió ser farmacéutico? 
A la farmacia llegué un poco por llevar la contraria a mi padre y un poco por seguir la tradición familiar. Mi abuelo era el boticario de La Asunción durante muchos años y murió pobre cosa que causaba a mi papá cierto rechazo porque mi abuelo trabajó durante muchísimos años, murió sin un bolívar y con muchos ahijados  entonces le resultaba chocante que mi carrera universitaria se estuviese orientada hacia allá  donde no tenía garantizado el éxito económico.
-Ahora que mencionas el término boticario ¿Qué diferencia tenía ser boticario comparado con el actual farmacéutico?
La farmacia no sé si ha evolucionado o involucionado. La farmacia antes era una farmacia más personal, se fabricaba mucho medicamento. A lo largo de mis pocos años de carrera, 35, 40 años de carrera casi, han surgido las farmacias de grandes superficies que ya ni siquiera se llaman farmacias sino tiendas, al estilo de esas cadenas que están aquí en Porlamar.
 La farmacia era más personal. El boticario o farmacéutico conocía más a la gente, su paciente a quien lo visitaba, aparte de eso tenía cierta sensación de auctoritas, entonces el boticario, el médico y el jefe civil eran las grandes autoridades en los pueblos de Venezuela y en Margarita. No se me olvida que en la farmacia de La Asunción se reunían casi todas las noches, mi padre que era el médico del pueblo,  José Nicolás Marcano que era el boticario del pueblo y los diferentes jefes civiles a lo largo de los años, eso era una tertulia donde la gente iba un poco a educarse y un poco a informarse de la historia de la ciudad.
- En su cuenta Twitter se define usted como boticario, ¿Qué característica tiene esa palabra que la prefiere antes que farmacéutico?
Si, un boticario a la vieja usanza, me gustaba mientras tuve la farmacia me gustaba conocer a la gente del sector donde trabajaba. Una vez que surgieron las grandes superficies, empezó la guerra de descuentos entre farmacias en Margarita por lo decidí que ese no era mi camino y abandoné el ejercicio de la oficina de farmacia.  
- ¿Algún profesional margariteño que admirase o le influenciase  para convertirse en profesional?
Un poco mi abuelo me parecía un hombre bueno, algo que siempre he querido ser, que me recuerden como un hombre bueno. Otra persona a quien siempre respeté porque formaba parte del núcleo casi familiar, fue a José Nicolás Marcano quien era el boticario, el farmacéutico del pueblo.
-¿Qué farmacias recuerda durante su niñez?
La Asunción despertaba en mi infancia cuando sentíamos la santa maría de la Farmacia Asunción que se levantaba. La Asunción era un pueblo muy tranquilo, para entonces lo que oías eran las campanadas de la iglesia y el sonido de la santa maría. Sabías que ya eran las siete de la mañana porque abría la farmacia, era algo así como lo que no podía faltar porque era una farmacia que abría todos los días del año.
- Eres de La Asunción, asuntino, de la capital Margariteña. ¿Tienes algún otro recuerdo de La Asunción que rescatar?
Yo siempre asocio La Asunción con olores y sonidos, el olor del pan de leche que hacían mis vecinos, el sonido de las campanas, el sonido de las chicharras del medio día y el sol que inclemente golpeaba la Calle Unión donde vivía. En el medio día era bastante, bastante fuerte. 
- ¿Están presentes esos recuerdos en La Asunción de hoy?
Las chicharras creo ya no están. El sol sigue siendo igual de inclemente, la Calle Unión sigue ahí, siguen la iglesia y sus campanas; el pan de leche se ha transformado pero sigue siendo La Asunción de sonidos y olores. 
- ¿Qué hobbies tenía Rafael en su infancia?
La Asunción era un pueblo de lectura y deporte. Eran famosos los equipos de béisbol de La Asunción y las rivalidades con los equipos de Porlamar donde siempre les ganábamos, tanto en basquetbol como en béisbol. El famoso equipo Matasiete  en béisbol durante décadas ejerció un dominio sobre los equipos de Porlamar. En oportunidades por la rivalidad ocurrieron peleas en esas derrotas de los equipos de Porlamar. 

-¿Dónde estudió?
La primaria la estudié en Porlamar en el colegio San Nicolás de Bari conocido como el “colegio de los curas”, el bachillerato en el liceo Dr. Francisco Antonio Rísquez, el mejor liceo del mundo y posteriormente la universidad en Caracas.
-¿Cómo iba a clases Rafael a Porlamar?
Todas las mañanas cuando mi papá iba a pasar consulta nos llevaba al colegio. Para ir al liceo teníamos un carro a dedicación exclusiva que lo llamamos “El Bachiller”,  porque el trabajo de “El Bachiller” era llevar desde el centro de La Asunción al Liceo Rísquez, menos de dos kilómetros cobrando 0,25  céntimos de bolívar, es decir, un carrito por puesto que llevaba solo a los estudiantes, de ahí el remoquete de bachiller al chofer. Ahora le dirían ruta corta, centro de La Asunción y zonas aledañas al liceo Rísquez.
- ¿Qué importancia tenía el estudio y ser profesional en esa época?
Ser estudiante era importante, nos sentíamos importantes, la gente nos veía con respeto; es famosa aquella expresión que dice: “En La Asunción hasta los mangos eran bachilleres”. Se repetía con respeto y envidia en el resto d la isla, de hecho nos sentimos orgullosos los estudiantes del liceo Rísquez también eternos rivales de los estudiantes del liceo Nueva Esparta de Porlamar porque nos considerábamos mejor preparados tanto en la educación en Margarita como en los resultados en la posterior educación universitaria.
-Retomando la actividad farmacéutica. ¿Recuerdas medicamentos que se utilizaran y que hayan caído en desuso?
Creo que estamos dando la vuelta por esta crisis que ha generado el mal gobierno, estamos volviendo a las preparaciones de antes. Recuerdo el elixir paregórico que era la panacea para los vómitos, las gotas del Carmen que se les daba a los niños para los dolores estomacales, la pasta de agua que se utilizaba para las irritaciones, había fórmulas semi-secretas, algunas fórmulas que preparaba José Nicolás muy famosas para el mal olor que quizás ahorita pudiesen ser industrializadas ante la carencia de desodorante.
-Cuando iniciaste el ejercicio de la profesión ¿Eran pocos los medicamentos de marcas comerciales en la isla o era común la preparación de medicamentos en la farmacia?
Cuando yo empecé a ejercer ya habían muchos medicamentos patentados pero la recetura seguía siendo importante, posteriormente fue perdiendo jerarquía hasta los momentos actuales que se ha retomado por la situación de crisis en los medicamentos patentados.
-¿Qué diferencias hay entre los sistemas para enviar medicamentos desde tierra firme con años pasados?
La diferencia está en que se podía hacer la planificación, la proyección. Se sabía que había al menos dos ferrys al día, se sabía el tiempo que tardaba un pedido en llegar a Margarita, se sabía que las fallas eran muy pocas, se podía tener la farmacia bien surtida. Actualmente no, porque hay caos. El día que sale el ferry no hay medicina que enviar, el día que hay medicinas el ferry se daña y pasa una semana, es decir, es imposible prever la llegada de los medicamentos.
- Si no hubieses estudiado para ser farmacéutico, ¿Qué crees podrías haber estudiado?
Indudablemente, derecho. Creo que todos los farmacéuticos llevamos un abogado interior. Creo hay un alto porcentaje de farmacéuticos que estudian como segunda carrera el derecho.
-¿Rafael Silva es abogado o comenzó sus estudios de derecho?
No, creo que esos tiempos para estudiarlo pasaron.
 -Hoy en día, ¿Qué hace Rafael Silva?
Rafael Silva hasta hace poco era gerente de una distribuidora de medicamentos que murió exangüe al no haber medicinas que distribuir. En estos momentos estoy iniciando una etapa nueva como farmacéutico en una clínica aunque sigue siendo una situación angustiosa porque igual no hay medicamentos para los pacientes, hay que buscarlos en un estado permanente de angustia por la falta de medicinas. Pensé que sería más fácil pero es más demandante emocionalmente.
-¿Escribir o leer?
Ambos, un poco comunicar porque dicen que para poder escribir hay que leer mucho y la escritura nos permite comunicar. Desde pequeño tuvimos en la república de nuestra casa un periódico que se llamaba “Cuartal’s Times” donde publicábamos las noticias de la época de los que todavía conservo algunos ejemplares.
-¿Qué lee o escribe ahora?
Me dedico a escribir pequeñas crónicas, historias, cuentos, algunos medio inventados de La Asunción porque creo que a diferencia de Porlamar que ha tenido excelentes escritores como: Ángel Félix Gómez, Arnoldo Rosas, y La Asunción aún teniendo un excelente escritor como Francisco Suniaga no se ha escrito lo suficiente de la ciudad.
-Luego de contar ese pasado armonioso de La Asunción y el ejercicio farmacéutico ¿Qué cree  podría rescatarse de la historia para el presente insular?
La farmacia es consustancial a la atención farmacéutica, entonces yo creo que debe rescatarse la atención personal del farmacéutico dejando a un lado el medicamento para dedicarse más a la gente, sobretodo en esta época donde es tan difícil el contacto humano. Ahora se ha perdido el contacto humano. En otra época le hicieron mucho daño los descuentos a la farmacia, considero ahora que las enormes farmacias le hacen daño al ejercicio profesional. Debe existir una comunicación entre el farmacéutico y el paciente que acude en busca de consejo a la farmacia.
-Agradeciendo a Rafael Silva por su aceptación para ser entrevistado, entregando un gran material el cual publicaremos y guardaremos con mucho aprecio y valor.
 Gracias a ti porque eso de ser entrevistado hace que uno se sienta importante.

Simón Peraza Lazarde
@sapl42 

jueves, 21 de julio de 2016

Respeto a la norma

El poder derrumba con su irreverencia el estado de derecho, vemos como quienes detentan el poder socavan el ordenamiento jurídico. Las normas que lo conforman, hace mucho dejaron de leerse con los ojos cerrados, la realidad no permite imaginar un camino de flores y bellos paisajes de democracia.

Leer con los ojos cerrados los pasajes de la máxima norma nacional ahora es imposible, la obligación de salud del estado para con las personas en cada hospital venezolano no existe, la facultad de libre tránsito y movilización que destaca la carta magna, quienes viven en la frontera no la tienen; la mayoría nacional que solicita revocar al presidente también sucumbe ante el poder que crea trabas no concebidas en la constitución.

La vida, el derecho de mayor valor, de protección supraconstitucional, se pierde sin medidas, mientras el poder actúa u omite como método de defensa propia. Algunos con supuesta investidura demócrata todavía levantan con falso orgullo una constitución que han pisoteado - y pisotean diariamente - mientras los ciudadanos se desgastan en malvivir.

Esta historia, como cualquier otra reciente es repetida, basta leer el periódico de ayer, buscar en distintas geografías, y hasta en otras épocas para encontrar ejemplos similares. Fernando Lasalle en “Poder y derecho” destaca como en sistemas de gobierno el poder entierra al derecho. Insiste el autor: Como un gobierno, lleno de poder vulnera la constitución, sonríe impasible y mantiene una apariencia constitucional.

Lassalle, Finaliza su trabajo explicando que solo la democracia tiene derecho y puede hablar de derecho, “…solo en la democracia reside el derecho en toda su plenitud y en ella residirá pronto, en toda su integridad el poder”. Es por ello, que debe nacer una nueva institucionalidad, respetuosa de la norma, que prevalezca ante el poder.

Simón Peraza Lazarde
@sapl42

martes, 28 de junio de 2016

Validación titánica y tiránica

Los venezolanos seguimos luchando contra un grupo maligno que utiliza las peores artimañas para mantener el poder en beneficio propio. Lejos ha estado -y seguirá estando- el Gobierno Nacional de ser definido como demócrata y humanista, por mucho que se inventen procesos electorales y falsas campañas para lavar su imagen.
Una vez más la dignidad del venezolano ha sido pisoteada por la perversidad de quienes detentan el poder en el proceso constitucional que, intencionalmente, ha sido dilatado con validaciones, días hábiles y retardos varios para evitar revocar a un funcionario que vergonzosamente sigue truncando el destino para un buen vivir ciudadano. 
El verbo "validar", según la definición de un diccionario cualquiera, es dar fuerza o firmeza a una cosa. En el ámbito del derecho, la presencia del ciudadano y su cédula de identidad bastan para un posterior y simple reconocimiento de validez a su firma.  
La aceptación de validación de una rúbrica como acto de voluntad propia debería ser un proceso sencillo, pero las tiranías tienen sus métodos; una máquina que decide a quien procesar, después de recoger en primera instancia un número de firmas necesarias, es parte de un tortuoso camino que aún teniendo el sistema electoral más moderno que se haya visto en el mundo, hace increíble el proceso.
Parece un mal chiste, es una vergüenza, que el documento de identidad expedido por uno de los organismos promovidos como un gran logro del Gobierno, el nuevo Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), no pueda servir para cotejar la firma de un ciudadano.
Es el caso que para cumplir con un proceso supuestamente democrático, el derecho a elegir (un derecho político consagrado además como derecho humano), también deba una persona permanecer hasta 14 horas, consecutivamente, bajo sol o lluvia, noche y día, sin que esto garantice el ejercicio de su derecho. 
Además, y aunque para algunos poco parezca, el supuesto respeto a los electores y en especial a los adultos mayores (ese que se defiende con el pecho erguido y se pregona en consignas), no existió. La tercera edad hizo su cola, algunos hasta el bastón llevaron para sostenerse hasta llegar frente a la capta huella... una maquina que decide.
Mal trato de funcionarios, civiles ordenados y tratados como subalternos militares y una moderna máquina suprimieron los derechos de miles de seres humanos que, otra vez, el gobierno no protegió. “Señora usted ha hecho mucha arepa, por eso se le perdió la huella (...) qué estaría haciendo con esa mano”, le insinuó una "adiestrada" funcionaria sin reservas y sin dolor a una señora, una adulta mayor que pudo ser su abuela.
Otra dama que no pudo validar su firma se preguntaba entre lágrimas: "¿Será que los viejos no existimos?" Al parecer las malas intenciones y las máquinas valen más que la cédula de identidad y su titularidad para demostrar presencia y existencia... valen más que la palabra para corroborar y aceptar la voluntad de revocar al opresor.
Simón Peraza Lazarde
@sapl42


jueves, 9 de junio de 2016

Tierra de talentos por @doctormadrid

Leo en algún portal web que lo mejor del talento venezolano se ha ido, que Venezuela se ha quedado sin gente preparada y que por ello no hay futuro. Tales afirmaciones las leo mientras me preparo para ir a trabajar, viendo en el ínterin, la entrevista a un estudiante que decidió marchar y que lleno de sueños se expresa con un nivel de preparación que asombra para su corta edad. Ese estudiante está marchando hoy en Venezuela, el mismo país desde el que leo la noticia y por el que, tanto el estudiante como yo hemos decidido luchar. 

Justo al salir de mi casa llega un mensaje a mi teléfono, la reunión científica de hoy impresiona, de altísimo nivel. Se expondrán grandes ideas, esa reunión también es en Venezuela. 

Casi de inmediato, otro mensaje entra, un dato sobre ese nuevo restaurante donde el chef esta reinventando la comida criolla y haciendo magia con los sabores de nuestra tierra. Ya en el carro, enciendo la radio y escucho sobre el legado del Maestro Jacinto Convit, quien vivió y murió por y para el país que amó. Sus investigaciones continúan con su equipo de trabajo y eso está pasando en esta pequeña Venecia. 

Reduzco la velocidad al pasar por una edificación de vidrios amplios donde cientos de niños, armados con instrumentos y partituras están haciendo gala de magistral ejecución. ¿Quién no ha mezclado lágrimas y sonrisas al escucharlos? 

Ya al llegar, veo a todo el equipo con el  que trabajo, personas honestas, preparadas, inteligentes y luchadoras que también decidieron quedarse y apostarle a Venezuela; y allí reafirmó que nuestro país está lleno de talento.

Muchos han partido, no lo dudo, pero negar los que se quedan, es no entender a Venezuela. Quien se lleva su talento lo hace por una decisión personal. No es criticable querer buscar un mejor futuro afuera, quien deja su talento en Venezuela lo hace con sacrificios, por su tierra. No es criticable buscar un mejor futuro en tu propio país. 

Sobra gente capaz en esta hermosa tierra. Tú que lees eres uno de ellos y a ti la responsabilidad de hacer de Venezuela el país que todos soñamos, al final no me sorprende los que se han ido sino los que se han quedado a luchar. Tal vez, esos sean los indispensables de Bertolt  Brecht. 

Por Anthony Madrid
@doctormadrid

Margarita, Junio 2016


martes, 7 de junio de 2016

Dicen que fue el petróleo

Unas de las tantas premisas utilizadas durante la escolaridad nacional e inclusive en la adultez son: “Venezuela es uno de los países más ricos del mundo”, “Las reservas de petróleo de Venezuela, hacen de ella el país más rico y afortunado”.  Con el transcurrir de los años de bonanza y dependencia petrolera no están estas frases llenas de coherencia con la imagen del país y con el bienestar de los ciudadanos.

En  “Epifanía del petróleo en Venezuela”, capitulo que corresponde al libro de María Sol Pérez que lleva por nombre “Petróleo, cultura y poder en Venezuela” se abre la lata del crisol petrolero que fuese analizado por autores como Alberto Adriani, Arturo Uslar Pietri y Rómulo Betancourt. Cada uno de los autores en su momento, analizan desde panorámicas políticas y económicas, el viscoso y oscuro fenómeno, el petróleo en la cambiada pequeña Venecia.

Este trió de autores reconocidos en la geografía nacional, son bibliografía referencia cuando de petróleo como elemento para la evolución o la involución de Venezuela se estudia. Adriani quien avizoró al petróleo como elemento de una economía destructiva; por su parte Pietri, actualmente muy citado y visto en la actualidad como un vidente del caos vigente, fue capaz de visualizar el desastre de la actividad petrolera sin una adecuada administración, filtrada por la corrupción; y por último Betancourt quien además de haber sido presidente de la nación, mantuvo que el interés extranjero por el hidrocarburo negro, lo alejaba del control de la nación.

Estas teorías todas tienen en su contenido cierta vigencia. Por ejemplo Adriani sostenía que la riqueza del petróleo era fugaz, no verificaba un proceso de producción capaz de alcanzar el desarrollo del país, sino que el tratamiento del petróleo era el cultivo de una economía destructiva. Favorecía Adriani a la agricultura como un verdadero socio para el presente y el futuro del desarrollo de la nación. Agrega el autor como crítica al modelo mono productor su administración por redes extranjeras, lo que también lo diferencia del modelo agricultor ejecutado y contralado por nacionales.

Siguiendo a Pietri, la siembra del petróleo, frase popular, una de las quejas vigentes del ciudadano venezolano por no haberse logrado en ninguna etapa de la historia moderna del país, con ingresos exuberantes por crudo, el ahorro para fomentar y mejorar la agricultura, actividad vista por Pietri como pilar de una economía productiva y progresiva, contrario al aspecto destructivo del petróleo como única actividad económica.

Ahora bien, Betancourt también pudo agregar elementos que se mantienen actuales cuando se hace referencia al petróleo como actividad económica. Señala Betancourt que el control extranjero como foco poder principal de la actividad, que con dinero se hace del poder con colaboración de un personaje al cual denomina el presta nombre, quien ejerce un falso poder dentro del país.

El petróleo desde su primera actividad de explotación en La Petrolia en el Estado Táchira, ha sido objeto de teorías a favor y en contra, desde aquellas en que era visto como un peligro inminente hasta las que era descrito como el elemento capaz de impulsar el desarrollo del país. Adriani resaltó, el peligro de una economía esclava a un producto que podría desaparecer en cualquier momento y resaltó la necesidad de invertir en la agricultura como única fuente real para el futuro; Pietri insistió en la utilización del petróleo como herramienta para impulsar la agricultura; y Betancourt destacó el necesario control de la actividad petrolera por nacionales y personas preparadas que evitaran la corrupción.

Este trío de visionarios con sus pensamientos estarían quizás al corriente en la actualidad. Hoy en día, ciertamente hay otros elementos influyentes en la involución de un estado dependiente del petróleo. La omisión estatal, mala inversión del dinero, políticos no gerentes, personal inexperto, descubrimiento de otras fuentes de energía, razones que se suman a la mono producción, la no inversión, la dominación de potencias y la corrupción reseñadas por los autoresque he de compartir aquí.

miércoles, 1 de junio de 2016

Una carta para Venezuela

   Agradecemos desde Venezuela que la Organización de Estados Americanos haya invocado La Carta Democrática esta vez, ha sido como descubrir que Santa no viene en trineo, no entra por una chimenea, no trae los regalos en diciembre, ni existe. Después de tantas veces escuchar y ver como venezolanos en representación de su país destruido viajaban intentando impulsar una herramienta nunca vista, pensamos era mentira.

    Escuchando posturas diversas de las últimas reuniones que intentan a la fecha buscar soluciones para Venezuela, me pregunto cómo venezolano, ¿De verdad quieren ayudar?, son tanto años pidiendo ayuda que cuesta creer, será que los miembros, representantes de los países que integran la OEA sufren del mismo mal que el gobierno venezolano, miedo a perder el poder que les permite llenar sus bolsillos, temor a no ingresar sus beneficios generados por la corrupción, narcotráfico y todo tipo de negocio o simple miedo al fuego que pudiese alcanzarlos.

    Ahora bien, dando el beneficio de la duda y pensando que todo sus miembros o al menos la mayoría de ellos están actuando de buena fe, deberían entonces proponer y solicitar al estado venezolano, fijar el cronograma para realizar un referéndum revocatorio en corto plazo que cuente con la observación internacional, la cual el Estado venezolano, supuestamente bañado y curado de democracia no ha permitido en sus casi 20 años de regencia.
  
  Que el gobierno venezolano no solicitase la aplicación de la carta interamericana no puede ser el fundamento para retrasar la aplicación de la misma. El representante de Venezuela ante el organismo, expresó: “Sería absurdo presentar un proyecto donde el país involucrado no participó”; frase a la que cualquier venezolano podría responder alegando que: Sería más que absurdo esperar que un gobierno que lleva años negando inseguridad, narcotráfico, corrupción, caos, crisis, que ha sepultado principios constitucionales con acciones y omisiones como la negativa a recibir ayuda humanitaria para solventar la crisis salud o la dilatada  activación del referéndum revocatorio, quiera ser definido abiertamente como régimen, como un sistema no democrático con sus pilares socavados.

  Es necesario para quienes integran actualmente la OEA, recordar que Venezuela no tiene días, meses, un año o dos, sufriendo por un gobierno y un sistema fracasado que hizo más pobres a los venezolanos, que ocasionó la peor crisis alimentaria que pueda recordarse y que causó la migración venezolana más importante en la historia, la de venezolanos que no querían irse de su país y sumando.
  
   La crisis nacional venezolana tiene muchos años, el gobierno actual ha buscado culpables en todos los rincones, oposición, empresarios, golpistas, países varios, invasiones, economía mundial, el fenómeno el niño, entre otros. Corresponde a los miembros de la OEA recordar las negociaciones estériles, diálogos internos, diálogos con mediadores, con ex presidentes como testigos que se han efectuado con el gobierno venezolano durante sus casi dos décadas de gobierno en los que por cierto, nunca han asumido culpabilidad en alguna de las injusticias, penurias y tristezas que viven los venezolanos.  
   
  Ahora que la OEA ha mostrado la carta interamericana que no gusta al gobierno venezolano, con la que se dispone visibilizar la realidad de un gobierno no democrático, aferrado al poder y distanciado de las necesidades de sus habitantes, no pueden dejar de incluir y exigir imperativamente la calificación de los hechos negativos accionados y omitidos por el gobierno venezolano para resolver los problemas de los venezolanos, evidenciar con claridad y contundentemente los derechos humanos flagrantemente violentados, la necesidad de liberación inmediata de los presos políticos, y la más importante, por su implicación, instar al gobierno venezolano y sus instituciones a la realización transparente y oportuna del referéndum revocatorio en el año 2016, un derecho constitucional que no puede ser objeto de dilaciones que abriría la posibilidad de escoger un nuevo gobierno que permita cambiar el sistema actual y sus controles que siguen perjudicando fatídicamente a todos los venezolanos para garantizar así, el único acto de mediación posible.