Criterio Nuestro es el blog personal de Simón Adrián Peraza Lazarde. Un poco de mucho donde participan colaboradores escribiendo opinión, investigación y demás géneros periodísticos o literarios.
Mostrando las entradas con la etiqueta #Equipajedemano. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta #Equipajedemano. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de mayo de 2017

Reglas de juego

Los deportes tienen normas, los deportistas así lo entienden y los aficionados lo saben. Poco o nada gustaría ver un partido de fútbol donde tu equipo favorito comienza con 3 goles en contra, inicia con 2 jugadores menos o detienen el encuentro para que el árbitro cambie las reglas; y así, satisfacer a uno de los conjuntos.

En la vida de un país también hay normas, para resguardar derechos, indicar deberes, mantener una estructura lógica de estado que perdure en el tiempo, que resguarde el interés de la sociedad, donde todos los involucrados estén en igualdad de oportunidades.

La lectura del párrafo anterior puede mostrar una utopía, -si lo contrastamos con la realidad venezolana-; lo mismo sucedería al comparar un artículo constitucional alusivo al derecho a la alimentación, al trabajo con salario justo, derecho a la vida o el derecho a elegir en el escenario nacional. De eso ha tratado la revolución bolivariana, un constante juego de contraste, entre la prédica y el hacer, entre las bases normativas y el proceder gubernamental, entre el bienestar simulado y la miseria social.

Muy a pesar de su llegada al gobierno, gracias a elecciones libres, fundadas en la claridad,  juego limpio y democrático, han desechado la estructura democrática que los catapultó, dejando en evidencia y trayendo a colación permanente su verdadera esencia, el golpismo; aquellas intentonas de los años noventa en la que participaron activamente la mayoría de los íconos revolucionarios que dirigen la cúpula untada de poder.  

Al día de hoy, el juego de iguales que caracteriza una democracia en Venezuela terminó; permanece como un hecho histórico que solo existe en la memoria y en otras latitudes. Normas a conveniencia y artimañas para evitar elecciones, elemento este primordial de una democracia, están a la orden del día.

Revocatorio clausurado, elecciones vencidas, actualización de partidos en fecha electoral, órgano electoral con miembros sin renovación, inhabilitación de políticos opositores, imputación de delitos, excusas, omisiones; y recientemente la constituyente fundada en la desesperación de quien se ahoga, son argucias delictivas de un gobierno que teme perder el poder y sus consecuencias penales.

En Rebelión en la granja una novela y fábula escrita por Eric Arthur Blair bajo el seudónimo de George Orwell durante la tiranía del régimen soviético, los animales de una granja expulsan a los humanos y crean un gobierno de animales. Al comenzar la revolución animal, existía una norma expresa, irrevocable y de obligatorio cumplimiento: “¡Cuatro patas sí, dos patas no!”, frase en alusión al rechazo a los humanos. Los cochinos quienes se consideraban superiores y encabezaban la cúpula rectora de la granja, a espaldas del colectivo animal, utilizaban prendas, camas, bebidas y adoptaron hasta el caminar humano a dos patas, por lo que al ser descubiertos, decidieron cambiar las reglas de juego.

 ¡Cuatro patas, sí; dos patas, mejor!  

Simón Peraza Lazarde
@sapl42

jueves, 21 de julio de 2016

Respeto a la norma

El poder derrumba con su irreverencia el estado de derecho, vemos como quienes detentan el poder socavan el ordenamiento jurídico. Las normas que lo conforman, hace mucho dejaron de leerse con los ojos cerrados, la realidad no permite imaginar un camino de flores y bellos paisajes de democracia.

Leer con los ojos cerrados los pasajes de la máxima norma nacional ahora es imposible, la obligación de salud del estado para con las personas en cada hospital venezolano no existe, la facultad de libre tránsito y movilización que destaca la carta magna, quienes viven en la frontera no la tienen; la mayoría nacional que solicita revocar al presidente también sucumbe ante el poder que crea trabas no concebidas en la constitución.

La vida, el derecho de mayor valor, de protección supraconstitucional, se pierde sin medidas, mientras el poder actúa u omite como método de defensa propia. Algunos con supuesta investidura demócrata todavía levantan con falso orgullo una constitución que han pisoteado - y pisotean diariamente - mientras los ciudadanos se desgastan en malvivir.

Esta historia, como cualquier otra reciente es repetida, basta leer el periódico de ayer, buscar en distintas geografías, y hasta en otras épocas para encontrar ejemplos similares. Fernando Lasalle en “Poder y derecho” destaca como en sistemas de gobierno el poder entierra al derecho. Insiste el autor: Como un gobierno, lleno de poder vulnera la constitución, sonríe impasible y mantiene una apariencia constitucional.

Lassalle, Finaliza su trabajo explicando que solo la democracia tiene derecho y puede hablar de derecho, “…solo en la democracia reside el derecho en toda su plenitud y en ella residirá pronto, en toda su integridad el poder”. Es por ello, que debe nacer una nueva institucionalidad, respetuosa de la norma, que prevalezca ante el poder.

Simón Peraza Lazarde
@sapl42