Criterio Nuestro es el blog personal de Simón Adrián Peraza Lazarde. Un poco de mucho donde participan colaboradores escribiendo opinión, investigación y demás géneros periodísticos o literarios.
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sábado, 4 de mayo de 2024

Venezuela

Venezuela 


Querida estás allí, reservada, sin marcharte, esperando, camuflada, resistiendo del pasado en el presente.

Se te ha hecho incómodo, aún te esfuerzas, sigues dando todo de ti, quieres otro presente, uno que valga ser permanente. 

Resistes entre memorias, te aferras a cada cabeza de quien te quiere, refugiada en tu belleza por naturaleza.
La Gran Sabana, Bolívar. Venezuela.

Muchos se alejan pero nunca se van, estás en ellos. Te mantienes, comprensiva e incondicional ante tantos romances en lejanía. 

En pensamientos y recuerdos te extrañan libre, te escuchan, te ven, te huelen, te sienten como fuiste e imaginan como serás. Son presagios de libertad.
 
Arrullas los sueños por aquí y por allá, en el oleaje de tu mar espumoso, con el cantar de tus aves que merodean la tierra, en el croar de tus ranas citadinas, en tu cálido clima de un día corriente o en el frío nocturno de tus montañas neblinosas. 

Brillas, sigues brillando en los ojos de tus paisanos, como sol de la mañana en ventana margariteña, como cocuyos que invaden los guayacanes al caer la noche. 

Resplandece y borra distancias. Sigue alumbrando los sueños, no te canses. No te dejan, no te olvidan, queda tiempo, también reencuentros. 

No tengas miedo, no habrá olvido, solo ansias de abrir los ojos en el mejor presente, el de los sueños, de vidas libres y cortesía. 

Sigue adelante, reparte fuerza, ilumina vidas con recuerdos que son querencias. Arrulla sueños con tu prosa en tonada llanera hasta que despertemos con tu libertad, Venezuela. 

Por Simón Peraza Lazarde 
@sapl42 

Escrito en algún momento entre 2017 y 2021 y guardado entre borradores hasta su publicación.   


Si prefieres puedes repreducir junto a la lectura. 

sábado, 8 de mayo de 2021

Caracas desde una plaza

 

En la capital venezolana puedes vivir mejor, sí dejas a un lado el tema económico, te abalanzas en los espacios libres que quedan y saboreas lo que tengas para comer. Sí olvidas por instantes el dinero que seguramente necesitas para sustituir el par de zapatos con suela desgastada, o las divisas que no tienes y requerirías sí decidieras ir a cenar con la familia, puedes crear momentos de calidad mientras avanzas en la ardua tarea de supervivencia nacional.

Una plaza de la capital es buen lugar para probar estar, ser y hacer; lo he hecho durante una visita extendida a la ciudad. La plaza Don Bosco en Altamira ha servido para tal experimento, tiene lo necesario para distraerse, descansar, trabajar, ejercitarse, alimentarse y curarse; allí, en ese lugar público, la mayoría coincide alrededor de una comida, el desayuno, una merienda o el único alimento del día.

Faltaba poco más de una hora para el mediodía, mi hija ansiosa veía el tobogán en la distancia, yo, en cambio, sorprendido estaba por una feria móvil de alimentos que formaban al menos veinte impecables camiones de comida alrededor de otra plaza vecina.

Caminamos hasta un banco vacío, cinco niños jugaban sobre los desgastados aparatos del pequeño parque en el centro de la plazuela, sus familiares descansaban, acompañándolos a la redonda; otros, ajenos a los infantes como una señora con cara de María, permanecía sentada con su carga, un perolero.  Ella miraba a la nada, degustaba una de las naranjas que obtuvo de un saco propio, el cual reposaba sobre un carrito de compras cargado con trastes.      

Desde el medio de esta ágora en esta época, se observa una iglesia, una panadería, otra plaza, una clínica y un kiosco, ubicándose todos alrededor, cubriendo los puntos cardinales. En el sitio, los niños corretean entre risas ocultas bajo tapabocas. Los adultos se protegen también con el bozal que amenaza permanecer como prenda de vestir por más tiempo.

Más allá, cerca de la panadería donde algunos comensales degustan cachitos, pastelitos con malta o café;  en unos aparatos metálicos amarillos, mujeres y hombres llegan graneados, turnándose para ejercitarse. Desde allí, con entusiasmo repiten sus rutinas buscando fortalecer el sistema inmune y evitar engrosar, la cifra de enfermos por coronavirus con un contagio más, colmando centros asistenciales públicos y privados, como el que divisan desde su lugar de entrenamiento.

Sentados dando la espalda a la clínica, está una familia. La madre, el abuelo y el nieto, presumo. El niño es pequeño, lo acompañan mientras sube los peldaños hasta el tobogán, desciende y al llegar al suelo, se arrastra por la tierra. La mamá en el ínterin, desempaca varios potes plásticos y los pone a su lado.

Comodidad donde sea. 📷por @sapl42
Los camiones de comida en la feria contigua aún no son visitados, el personal activo y con premura: ordena, limpia y prepara cada espacio para lo que parece un hecho inminente. Por el movimiento y el ahínco, podría intuirse llegará un tsunami de hambrientos.

María terminó de comer la naranja. Mudó sus cachivaches a otro asiento cercano que está vació y con mejor sombra. Acomoda todos sus artículos, asegura el saco con frutas a una mano de distancia, pone su carrito de almohada, se acuesta y parece dormirse. Nada le molesta, ni los niños jugando a escasos metros, ni siquiera uno que pasa muy cerca y con frecuencia en bicicleta, los pájaros le arrullan. 

Simultáneamente, en distintos puntos de esta plaza, van apareciendo y pronto aglomerándose como abejas en panal, los repartidores de distintas aplicaciones de pedidos de comida a domicilio, que han minado la ciudad al ritmo que la divisa estadounidense se normaliza como principal método de pago. A la espera de un llamado que les permita ganar entre uno y tres dólares, dependiendo de la zona de entrega; estos mandaderos se distraen jugando cartas, otros simplemente se recuestan, dejando los morrales de carga con forma cúbica, de colores: verdes, rojos y naranjas sobre el piso.

Diversión asegurada. 📷 por @sapl42
Al kiosco de la esquina llegan conocidos y ajenos. Libros o artículos usados dejan a consignación en aquel lugar donde solían vender periódicos. Quién atiende el negocio, no sabe de literatura, ni se preocupa por conocer las historias. Lo delata su ignorancia al leer, no distingue la silaba tónica en los nombres de los títulos y autores de las obras disponibles.

El dependiente que vende los libros hasta por tres dólares, tarifa que varía según el acuerdo con el propietario del texto, a veces sirve de brújula ciudadana. Varias veces al día, desconocidos se detienen a preguntar por la calidad, precios y más de los servicios de salud, que ofrecen las damas salesianas en el sótano de la iglesia Don Bosco.

Por allá, en las gastronetas se empiezan a ver posibles comensales que merodean, guiados por  los olores a puerco frito, pollo rostizado, carne a la parrilla, entre otras delicias de la comida callejera. Cada exhibición de la feria itinerante humea sobre las modernas pantallas luminosas donde se exhiben los menús. Raciones de churros a cinco dólares, hamburguesas, pepitos y shawarmas de al menos diez dólares son las módicas opciones.

Esperar, almorzar y descansar. 📷 @sapl42
La hora del almuerzo ha empezado para algunos. El niño y su abuelo, se alejan de la rueda y el subibaja para acompañar a la madre, que ya dividió la sopa en tres raciones, lo mismo hizo con un litro de jugo de pera. A un banco aledaño han llegado tres jóvenes con su entrenador desde El Ávila. Cada uno saca de sus bolsos una vianda con mucho arroz y algo más. 

Pocos repartidores han recibido pedidos. Esos que sí, guindan su morral en la espalda y se preparan para abordar sus motos, mirando el teléfono donde tienen la orden. Ahora que tengo hambre, intento convencer a mi hija de cambiar la libertad que da la naturaleza por las cuatro paredes del apartamento, allá se hará la comida para silenciar al estómago, quién ha estado haciendo llamados en crujidos. 


Por Simón Peraza Lazarde
@sapl42

viernes, 10 de julio de 2020

Félix Crudele Marín: Todos pueden aprender a tocar el cuatro

Con paciencia va enseñando técnicas básicas y avanzadas para la ejecución del instrumento. Desde casa produce tutoriales que publica en su canal Solo Cuatro vía Youtube.

El instrumento prodigio nacional se ha adaptado con virtuosismo y sin importar recelos. El cuatro ha logrado cruzar las fronteras mostrando sus distintivos punteos, arpegios y nuevos sonidos que siguen al charrasqueo típico en la música tradicional venezolana.

El recorrido de tantos maestros admirados como: Freddy Reyna, Hernán Gamboa y más recientemente Jorge Glem, ha dejado infinitos aportes, afianzando el acompañamiento, la interpretación solista; y ahora, la incursión en géneros foráneos, amagando con refugiarse por el mundo. 

Tiempos de globalización y valor por el conocimiento ameritan esfuerzos por la continuidad del instrumento oriundo. Félix Crudele Marín, un curioso cuatrista y altruista de la pedagogía, interpreta como designios de esas cuerdas, afinadas en la, re, fa sostenido y si; llevar su enseñanza a cada rincón con un clic.

Con 9 años vio a Cheo Hurtado ejecutando y decidió ser músico, demostrando que nada tuvo que ver nacer el día del Músico en 1991. Arpista y vanguardista de la educación para el cuatro, apoya no encasillar al instrumento en el joropo, tema que le agobia; por ello, resolvió enseñar el arte a todo el que guste reproducir sus tutoriales en Youtube

¿Consciente de ser el maestro del cuatro con más alumnos en el mundo?

Sí, es un compromiso muy grande con tanta gente suscrita al canal. Me da felicidad pero a la vez mucha responsabilidad porque me convierte en una referencia, haciéndolo más difícil, estoy contento por eso.

Un apellido oriental y otro de…

Tengo familia margariteña, mi mamá Severina Marín es de Boca del Rio de la calle Bajo Seco. Una vez fui y tengo familia que ni se, conocí una primamenta, hijos y nietos de los hermanos de mi abuelo, todos eran primos. El folclorista Eduardo Marín es mi tío abuelo, él tocaba cuatro, mandolina y la cuereta. Mi otro apellido proviene de Italia, mi padre migró desde Europa en los años 50.       

¿Se nace para ser cuatrista o se puede aprender?

Soy partidario de la expresión: todos pueden aprender a tocar. A veces encontramos niños con talento desbordante, aprenden una canción en cinco minutos y quieren otra. Otros por el contrario, no tienen ese talento pero son constantes. Según mi experiencia, terminan siendo músicos estos últimos. Otros con mucho talento se aburren y lo dejan.

¿Cómo globalizar al cuatro?

Estamos en ese proceso. El instrumento aún está venezolanizado. Algunos cuatristas están haciendo música internacional pero el público sigue buscando el merengue, joropo, un tuyero. Cuando tocamos bolero, salsa, un rock de Los Beatles o algo de un videojuego es visto exótico, no típico. Falta ese proceso de concientización del público que ocurrirá con el pasar de los años.

¿Cómo avanza la internacionalización?

C4 trío y otros están por ahí en el extranjero haciendo trabajos como solistas. Acompañantes como Carlos Capacho han estado en Berkeley College of Music en Boston. Él desarrolló técnicas interesantes con el cuatro y su aplicación al Jazz.

Cuéntanos más de esa evolución.

Podría significar ver un solo de cuatro de Autumn Lives o Jimi Hemdrix con punteos y más cosas. Eso le ocurrió a la guitarra que fue un instrumento folclórico, español-árabe; Con ella incursionaron en el flamenco, otros en el jazz, baladas, pop. Hoy la guitarra está presente, podría decir en todos los géneros, eso le falta al cuatro para culminar el proceso.

¿Cómo llegaste al instrumento?

Tuve clases de cuatro a los 7 años con mi profesora Mercedes Lugo en el conservatorio Lino Gallardo en la Castellana, luego me dediqué a la música clásica. Cuando empecé materias como: teoría y solfeo, armonía y estética, aprendí muchas cosas en el arpa, cadencias, acordes y me dije: si esto lo puedo hacer en el arpa también en el cuatro.

¿Cómo surge la idea de Solo Cuatro en Youtube?

Bueno, cuando estudiaba no había tutoriales, sino algunos vídeos de Cheo Hurtado, de un tal Jorge Glem, pero no había vídeos ensañando. Los veía y aprendía cuadrito por cuadrito, acorde por acorde. Luego me pregunté, cuántos estarán como yo  por aprender y por equis razón no pueden pero tienen internet.

Entonces pensé que podía ayudar desde mi casa y de forma gratuita. Comencé a subir tutoriales al canal, uno a uno, pasito a pasito, explicaditos, aunque en ese momento ya había otros rudimentarios que solo decían: El ritmo de joropo es así: chi, qui, chi, chí, sin explicación.

¿Se puede subsistir económicamente monetizando vídeos de cuatro?

En estos momentos diría no, la monetización de Youtube para Venezuela es baja, la más alta del mundo la tiene España con un dólar y pico por cada mil vistas. En Venezuela es 0,3 o 0,4, no es rentable, pero no es problema porque del canal surgen iniciativas.

¿Cuáles?

Por ejemplo, tengo alumnos por Skype en diferentes países, la venta de instrumentos, patrocinios de tutoriales específicos. También he recibido instrumentos como patrocinios.

¿Alguno que destacar?

Recibí un cuatro del lutier y cuatrista japonés Yasuji D’Gucci, él vino a Venezuela y me contactó, quería dejar uno, me ofreció el cuatro celeste para utilizarlo como instrumento principal y es el que uso en mis vídeos; tiene una media luna y un diseño peculiar.

En Japón vamos bien con la internacionalización. ¿No?

Si, de hecho en la universidad de Tokio está la estudiantina Komaba. Hacen exclusivamente música venezolana con su acento y todo. “Yo tlaigo un glito llanelo”, la cantan buenísimo.

¿Creció el canal durante la pandemia?

Si, ha crecido más, he podido subir más vídeos porque tengo más tiempo libre, antes grababa los domingos y publicaba uno por semana. Ahora subo al menos tres, más una transmisión en vivo los domingos. Empecé la cuarentena con 29 mil suscriptores y he superado los 34 mil. 

Parece que hubieses estudiado docencia.

La verdad no lo estudié pero me han dicho que tengo facilidad para enseñar. Pienso es heredado, mi mamá es profesora de biología y química. Mi papá es técnico electricista en un taller mecánico y le llaman el maestro porque ha enseñado a muchos.

En el canal he recibido comentarios por la pedagogía. Yo aplico tips de maestros que me han enseñado y se me ha dado bien en el colegio Emil Friedman donde trabajo y he llevado alumnos a la Siembra del Cuatro quedando finalistas.

¿Regañas a los alumnos?

Claro que regaño a los alumnos porque me escriben que quieren aprender el pajarillo de Luis Silva, pero les pregunto si saben los acordes o el ritmo y  admiten no saberlo. Por eso siempre digo como vas a vivir el lunes, si no ha pasado viernes, sábado ni domingo.

Pronto tendrás heredero. ¿Lleva ventaja tener al profesor en casa?

Uno de mis sueños locos es tener un concierto tocando junto a Félix Matías, mi hijo; espero herede la parte musical que su mamá también tiene pero esconde. Si le gusta otra cosa también le apoyaré. 

Por Simón Peraza Lazarde
@sapl42


Publicado el 10 de Julio de 2020
   Diario Sol de Margarita







lunes, 25 de mayo de 2020

Expertos

Se sabe que mienten, la experiencia y la vibración que irradian frente a cámaras, demuestra que falsean en cada declaración donde deberían informar veraz y científicamente para que las personas comprendiesen cada por qué de la pandemia y su cuarentena. 

El irrespeto por la población, por cada profesional sigue en el guion. Extensas cadenas para repetir frases, culpar y mostrar métodos que no se cumplen; otras para dispersar odio, regañar, burlarse y terminar desinformando al estilo de Goebbels. 

Es el eslabón del sistema de poder que humilla comunicando, a través de “voces expertas” que lucen batas blancas, asegurando la eficacia en el cumplimiento de un plan -que aplana la curva de contagios-.

Hace unos años el jerarca obrero, heredero impuesto y burlón por libreto, reinauguraba un hospital en Vargas. “Los médicos” algunos con dialecto de una isla caribeña le regalaron una bata, tras una breve insistencia se la colocó y dijo entre risas: Ahora si parezco un chichero.

No hay respeto por la gente, por el médico, ni por el chichero. No les agrada la crítica ni quien la hace, tampoco los ciudadanos calificados, por lo que no hay simpatía por los científicos, pese al gusto que tienen por disfrazarse de ellos para mentir u omitir al informar. 

Amparados en la cordura de la que otros carecen, la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (ACFIMAN) en aras de colaborar con la situación y prevenir en Venezuela muchos más casos de coronavirus, presentó un informe atendiendo a los datos disponibles.

Con el temor que implica alzar la voz en este sistema, la academia hizo recomendaciones como: aumentar las pruebas PCR-RT, únicas validadas por la OMS; pidió el número de pruebas tomadas y resultados positivos para así evaluar los sesgos y urgió descentralizar el diagnóstico que solo se hace en Caracas. 

Asimismo, se atrevió a dar proyecciones tomando en consideración los datos oficiales, criticados por no ajustarse al escenario epidemiológico del virus, estimando un subregistro de entre el 63% y 95%, lo que prevé en cada contexto planteado un pico de más de 1000 casos nuevos cada día después de la primera semana de septiembre.

Inmediatamente y como era de esperarse salieron expertos de la nada, catalogando a la academia de alarmistas, acusándoles de sembrar terror al pueblo, huyendo así de las cifras y la ciencia que hoy advierte una posibilidad latente en un país con sistema de salud precario. 

Por Simón Peraza Lazarde
@sapl42


miércoles, 13 de mayo de 2020

Entre tormentas

La pandemia este 2020 ha logrado emparejar a las sociedades alrededor del mundo por días, semanas, meses, por solo un momento. El encierro ha sido el escenario mayoritario para millones de personas que juegan la lotería del virus sin haber comprado boleto.

En Venezuela ese efecto también ocurrió internamente. Las diferencias entre estratos son menos, afectados por la inactividad del momento y sus consecuencias que llegaron para sumarse a la depresión previa causada por otro virus, el chavismo. 

Se han encontrado dos tormentas sin dar tregua a una población que pide a su Dios buena salud, hasta tanto puedan migrar o superar el temporal de ambos vendavales. 

El encuentro de tempestades y la cuarentena decretada han concurrido para sentar de golpe sobre la realidad a otro lote de gente, los ajenos al problema del otro, los que creían que la bota no pisaba, los que miraban crecimiento en bodegones y normalidad en los precios en dólares con salarios en bolívares; ahora hay menos peores ciegos, disminuyeron los que no querían ver, son más los iguales.  

Todos van juntos viviendo en la igualdad, arrinconados en los hogares o en colas por alimentos, caminando largas distancias o suplicando litros de gasolina, pidiendo un día por agua y otro donde no corten el servicio eléctrico.


Después de la tormenta vendrá la calma, se decía el viejo de Ernest Hemingway a si mismo durante cada campaña en alta mar. Un marinero teme al mar bravío pero sabe que si resiste lo verá nuevamente calmo. Corresponde a los que han sido igualados asumirse como marineros entre tormentas y resistir. 

Por Simón Peraza Lazarde
@sapl42

jueves, 2 de abril de 2020

Salvoconducto, placa y más que paciencia para adquirir combustible en Margarita

Conseguir un salvoconducto de la Zona Operativa de Defensa Integral en Los Cocos, acudir a la estación de servicio el día que corresponde según placa del vehículo y hacer la cola; son parte del proceso para adquirir gasolina.

Surtir gasolina en Margarita es una hazaña, incluso para las personas que logran obtener el salvoconducto requerido por las autoridades y acuden el día correspondiente a una de las estaciones de servicio habilitadas por área de interés en la región insular.

El padecimiento de la población neoespartana para proporcionar combustible a sus vehículos inició y coincidió con las medidas acordadas por el ejecutivo nacional para contrarrestar la pandemia de Covid-19. 

Sectores agrícolas, empresariales e industriales del país también han reclamado atención de las autoridades, pidiendo mecanismos efectivos para obtener combustible que garantice la producción y el transporte de alimentos. 

Las distancias entre poblaciones en Nueva Esparta son extensas, haciendo el uso del vehículo automotor indispensable para el traslado. Por ello, la población afectada urge se corrijan las medidas.

Conductores hacen filas sin certeza de poder llenar los tanques
Cortesía Sol de Margarita 

“Trasladarse hasta Porlamar para solicitar un papel, luego esperar horas en colas para echar gasolina, amerita paciencia, esto es inaudito”, comenta Carlos Marcano mientras apunta los requisitos para obtener el salvoconduto en una hoja pegada al muro externo del comando de Los Cocos.


Carta dirigida al Vicealmirante William Bernardo Wessolosky Padilla, copia del RIF del solicitante, copia de cédula del representante de la empresa, carnet de circulación del vehículo son los recaudos para tramitar el salvoconducto.

La entrega del documento tras consignar cada exigencia no es inmediata según Wilfredo Rodríguez, socio de una empresa de alimentos, quien explica: “Dos días después de hacer mi solicitud me entregaron el salvoconduto, luego hice cola por al menos hora y media en la estación de servicio”.

La autorización expedida desde la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI), no es el único obstáculo para proveerse del carburante. Dante Rivas, ministro para la Pesca y la Acuicultura, y jefe político del PSUV en Nueva Esparta, informó en su cuenta Twitter: “Cada estación trabajará atendiendo sectores específicos placa y salvoconducto…”

En tuit posterior, Rivas discriminó la distribución de acuerdo al último número de la placa del vehículo: “…lunes (0-9), martes (1-8), miércoles (2-7), jueves (3-6) y viernes (4-5)…”

Por su parte, el encargado de un comercio en el municipio Mariño de nombre Roberto, obtuvo el salvoconducto pero le fue infructuoso obtener gasolina el día lunes a pesar de llegar temprano. “Me dieron las 3 de la tarde en la cola y dejaron de echar, perdí mi turno y mañana no me pondrán. Ahora, ¿Cómo hago el transporte a los empleados?”

Con más suerte corrió Leonel Gómez, residente de Antolín del Campo a quien una amiga le ayudó con el salvoconducto. “Salí de mi casa a las 4:30 de la mañana. Cuando llegué a Los Robles la cola le daba la vuelta a todo el pueblo. La gandola llegó a las 9 y pude abastecerme al mediodía”.

Las quejas por las pocas estaciones de servicio funcionando, colas y la negativa de surtir gasolina a médicos y personas que alegan sufrir enfermedades que requieren trasladarse para recibir tratamientos, son algunas otras de las denuncias recurrentes contra el sistema de distribución.

José Zabala, vecino de San Juan Bautista, comentaba la difícil situación de movilizarse desde el municipio Díaz hasta Porlamar para adquirir medicinas para la hipertensión. “Sin acceso a gasolina cerca y la obligatoriedad del permiso estamos  condenados con el coronavirus por ahí”.

Según la ZODI, las personas con afectaciones de salud deben también tramitar autorización ante su sede en Porlamar, consignando solicitud motivada más el informe médico y un número de teléfono de contacto.

Estaciones de servicio habilitadas

Los Robles: sector salud, particulares, casos especiales; San Antonio: sector agroalimentario, cisternas; Miranda: funcionarios públicos y todos los organismos de seguridad; La Restinga: transporte público y motos.


Por Simón Peraza Lazarde
@sapl42


lunes, 18 de noviembre de 2019

Caminantes rotos

Se dispersan por el mundo buscando encontrar nuevas piezas que sustituyan las perdidas, las partes que fueron cayendo mientras pasaban los años mientras los derechos se disolvían, disminuidos lentamente como consecuencia de un plan macabro que no ha dejado de ejecutarse, algunas veces con mucho ruido, otras silentemente.

Remplazar piezas para empezar a sanar es la siguiente misión para los caminantes que buscan en otras latitudes lo que se perdió en su lugar de origen.

¡Gran problema!

El origen tampoco les suelta, persigue, ataca más que los actos xenófobos. Venezuela sigue doliendo, mientras el caminante avanza sin lograr soltar.

Hay más caminantes, otros tantos, son esos que deambulan dentro del país, están más lejos de sanar, es un grupo que camina a la deriva sin saberlo. Sus pasos muestran su afectación causada por el mismo poderío que azota la nación.

Han quitado libertades, siguen arrebatando derechos y borran el tiempo de vivir, eliminando momentos en familia, suprimiendo el compartir de amigos, y para los que menos tienen o han tenido, despojan cualquier mínima posibilidad de vivir con calidad, es ese el plan macabro.

Caminantes locales, afectados e incapaces de auto diagnosticarse y mucho menos de tratarse, se aferran a lo que conocen como si fuese un salvavidas, algo que creen conocer, pero no está más. El trabajo ha dejado de ser trabajo, es la esclavitud moderna pagada en moneda fuerte y soberana que solo compra agonía dentro del programa.

En Cuba, donde los caminantes existen años antes, unos cuantos más que en Venezuela, allá donde inició el plan macabro décadas atrás; unos delincuentes han logrado ejecutar bajo método minucioso la dominación sobre la población de forma exitosa, tan es así, que es ahora su principal producto de exportación para Latinoamérica y su mejor franquicia tiene por capital Caracas. 

Si algún caminante ha dejado de estar roto, no hay evidencia que lo demuestre, pero cada caminante sigue dando pasos intentándolo, unos lo buscan en otras latitudes y otros dentro de las fronteras. Cuenta una leyenda que los cubanos tienen de esos caminantes, unos son pesimistas que se fueron a Miami, y los otros, optimistas nunca salieron de Cuba.

Los pesimistas de Venezuela también se han ido al exterior, los optimistas continúan trabajando y transitando por las calles venezolanas. Estos pesimistas y optimistas tienen mucho en común, no importa donde estén, son venezolanos anclados en su origen, son caminantes rotos.

Por Simón Peraza Lazarde
@sapl42

lunes, 29 de abril de 2019

Nella Rojas es una joya vocal musical de Nueva Esparta que canta para el mundo

Esta bella trovadora de sutil voz originaria de la isla de Margarita vive actualmente en Nueva York. Durante el primer trimestre presentará su sencillo "Me llaman Nella", compuesto por su productor Javier Limón. Su producción discográfica estará influenciada por la música andaluza.

Una voz femenina dulce que no requiere acompañamiento de instrumentos para hacerse notar, despertó en redes sociales un apocalipsis de halagos.
Marianela Rojas, oriunda de Margarita y artísticamente conocida como Nella, es la responsable de la melodiosa interpretación del merengue venezolano "La Negra Atilia" que a capella desencadenó euforia latinoamericana.
Sus primeros pasos en la música en la escuela no resaltaron entre compañeros. Fue con el tiempo y después de largas horas en su cuarto cantando al llegar del colegio, que la música dejó de ser solo pasión para convertirse en "necesidad".
"Era como tener un juguete nuevo, llegaba y me encerraba a cantar, eran las 10 de la noche y todavía estaba con el uniforme, mi madre tocaba la puerta para avisarme: es hora de bañarse", relata con exactitud la virtuosa cantante margariteña.
Conversar con Nella evidencia que desde muy joven tenía en su norte cantar. Influenciada por la música anglo, disfrutaba interpretando temas de Christina Aguilera y Mariah Carey. "Esas tardes cantando temas de esas divas, eran cátedras a mí misma", rememora.
Recuerda que todo cambió después de una audición para un acto del Día de las Madres. "Mucha gente confirmó que mi voz era diferente y anuncié a mis padres, quiero estudiar música".
Universidad
Aún con angustia describe su aspiración de ingresar a una universidad para estudiar lo que ama, la música. "Creo que el terror era porque veía los estudios de música para genios", comenta la intérprete.
Egresada de la universidad más importante en materia musical en los Estados Unidos, Berklee, en Boston, casa de estudios donde pudo titularse doblemente, en Performance, la voz como instrumento; y en Composición Contemporánea y Producción.
Su camino hasta la universidad no fue fácil: sus padres pudieron pagarle solo el primer semestre y posteriormente aplicó para obtener becas que le permitieron terminar su carrera.
Géneros
Cuando llegó a Nueva York quería cantar jazz y pop, pero la competencia era amplia. "Al llegar me encuentro con todas esas mujeres y hombres que nacieron con esa música y dije: 'tengo que diferenciarme'", relató.
Nella reconoce que no estaba cómoda cantando música venezolana pero, "¡qué cosas!, la canción que me da a conocer es 'La Negra Atilia', original para mandolina y que la enseñó un músico extranjero", detalla la suerte que trajo su gentilicio.
La Gran Manzana
Son muchos los músicos venezolanos que triunfan actualmente en Nueva York y el camino de Nella apenas comienza. Revela, en relación a la ciudad, que "es increíble pero como te da, te quita".
Jorge Glem, César Orozco, MV Caldera, entre otros, han destacado gracias a la movida de Guataca. Todos son evidencias de venezolanos que Nella reconoce han encontrado su lugar en la ciudad que nunca duerme.
"Mucha gente viene a hacer música y se hace complejo. No todas las historias son exitosas, amigos de la universidad han dormido en un sofá, sin dinero para pagar la renta", explica Rojas, quien agrega que dudó varios años sobre partir hasta Nueva York.
Receta
Sin miedo, Nella Rojas se atreve a develar a jóvenes y niños la fórmula para alcanzar el éxito.
"Creer en ti mismo, enfocarse en lo que quieres, inclusive escribirlo: dónde te ves, en mi caso en qué tarima te ves, con quién quiero cantar. Todo luego se va alineando, cuando es para ti y luchas, no hay obstáculos".
Nella utiliza el piano para componer, pero aún recibe clases hasta poder acompañarse en presentaciones.
De la percusión ha aprendido lo necesario para mejorar la sincronización, mucho de ello con su grupo Sudacas, de voz y bajo.
El cuatro lo toca muy poco pero está en su lista por estudiar y practicar.
Planes
Influenciada por su productor Javier Limón, originario de España, la primera producción discográfica de Nella llegará a mediados de año con temas muy cercanos a la onda flamenca. "Me enamoré de la interpretación de cantores españoles, específicamente de Andalucía", explica en relación su próximo trabajo.
Durante el primer trimestre de 2018, estrenará el sencillo titulado "Me llaman Nella", del que podrán disfrutar un adelanto en la edición web de esta publicación.

Por Simón Peraza Lazarde
Sol de Margarita 
Texto escrito para la edición del 14-01-2018

sábado, 20 de abril de 2019

Atrincherados en la mentira


Desde su breve incursión en la vida democrática nacional, el grupo que hoy a la luz pública es obstáculo y evade apartarse del poder para ver el renacer nacional, ha utilizado la mentira como método de subsistencia, estrategia para captar individuos que adoran la falacia, comparten arbitrariedades y demuestran prosperidad bajo esquemas de corrupción.

Hablemos de mentiras. En 1999, las primeras imágenes y palabras del fallecido presidente militar, días antes de ser electo, explicaban a los televidentes que él no era socialista, que no nacionalizaría empresas y entregaría el poder a los cinco años, la realidad posterior es conocida.

El patrón para mantenerse en el poder sigue siendo el mismo. La mentira es un eslabón permanente en el sistema delincuente chavista. Un coctel de farsas fabricadas que actualmente tiene menos dispuestos a tomar del brebaje pero que ha acelerado su producción para desinformar informando.

El vigente tema ayuda humanitaria podría servir de ejemplo. Hasta hace pocos días, el auxilio internacional necesario y solicitado era un espejismo dibujado por quienes adversan al régimen. La nueva realidad es que el tren de hampones que secuestran la nación ha permitido que la Cruz Roja ingrese para paliar lo que ayer no existía y hoy sí.  

La mentira es parte del complejo sistema que arrasa con Venezuela. La mentira es compañera de la soberanía prostituida por cubanos, rusos, chinos e iraníes; es aliada de las obras pagadas pero no construidas en revolución; es amiga de cada ministro o funcionario monigote, encargado de dilapidar dinero mientras la ineficiencia corroe la estructura institucional.

La mentira es parte del sistema chavista, la mentira se comunica, la mentira tiene horas extras para transitar en radio y televisión. Si recordamos estos 20 años, gobernar ha significado comunicar - para informar-. Se consumen horas de transmisiones oficiales para contar una -verdad oficial-, para repetir mentiras que se convierten en verdad.
   
Del texto La mentira como herramienta para gobernar y entretener de Juan José Becerra, extraigo la siguiente frase: “gobernar es comunicar lo contrario de lo que se hace y, muchas veces, comunicar directamente como cosa hecha lo que no se hizo ni se hará nunca”. Lo explica el autor, es la comunicación según Joseph Goebbels, jefe de la propaganda nazi que consiste en adaptar la realidad del poder.

En las horas más difíciles seguirán informando. Los seguidores de la trama genocida que incluye tanto chavistas como “opositores”, seguirán promoviendo tesis desde los laboratorios de Goebbels. La fracasada tesis de la salida electoral negociada, señuelo utilizado en múltiples ocasiones; la tesis de la  intervención que vulnera la soberanía; o la consigna que impulsa el cambio como iniciativa local que debe ser resuelta entre nosotros.  

Todas esas  opciones siguen estando en boca del chavismo, son parte de la estrategia de comunicar y no hacer. Quienes se oponen al régimen, de época en época adoptan esas mentiras, comprando tiempo y espacio para los verdugos que duermen en su cómoda trinchera, la mentira.


Simón Peraza Lazarde
@sapl42

lunes, 8 de abril de 2019

Exio Rivas: Pinto por el placer


Se define como un artista autodidacta. Su última invención fue la pintura con humo generado por sardinas ahumadas.



Con paso calmado, apoyándose en un bastón que no le resta agilidad, camina quien se presenta como un artista autodidacta: Exio Tulio Rivas Quevedo.

Dice tener 74 años, de los cuales una gran parte los trabajó en la herrería, pero evidencia en obras colgadas y dispersas en su vivienda, que habilidad para el arte tiene de sobra. Su trabajo es un placer, asegura.

Cuadros, esculturas y muchos inventos de uso diario tiene en varias locaciones de su hogar, los cuales anuncia mientras se desplaza entre su casa.

Una gorra blanca con un “tercer ojo” lleva en la visera y explica que “mi ojo izquierdo perdió la visión en 95%, tengo un glaucoma. Por eso tengo ese accesorio que me ayuda para leer”, detalla Exio.

Su más reciente faceta artística nació durante la preparación de una exquisitez gastronómica. “Estaba cocinando unas sardinas ahumadas para la venta, pero viendo lo que quedaba, se me ocurrió con ese humo en las paredes plasmar algo”, explica Rivas.

Además de esas obras, este artista ha realizado estampado de franela con semilla de aguacate. “Hago un boceto del dibujo y luego lo pinto con la pepa del aguacate. Esta técnica la inicié luego de no conseguir una pluma fuente de las viejas, que me permitiera usar tinta extraída”.

Este personaje no duda en mostrar sus obras, mientras explica distintas invenciones y piezas de arte que realiza desde la comodidad de su hogar en compañía de su esposa, a quien le envía un reconocimiento: “ella cocina muy rico el mejor quesillo y pasticho”.

Para finalizar, reconoce que todos los días aprovecha el tiempo creando y dibujando nuevos trazos. “Tengo que aprovechar lo que aún puedo ver”.

Exio reconoce la dificultad de cada día, debido al alto costo de productos y servicios. “Compro lo menos posible, aquí invento de todo para mantenernos en casa. También nos ayuda mucho la FE. Familiares en el extranjero, quienes nos ayudan para comprar lo necesario para vivir”.. 

Por Simón Peraza Lazarde
Sol de Margarita 
Texto escrito para la edición del 22-01-2018

viernes, 11 de enero de 2019

Viviendo a ritmo de gasolina


Mi papá, hermano y cuñado conversan con el fin de acordar a quien le corresponde levantarse a las cuatro de la mañana. Mi hermano sabe que es su turno pero quizás deba llevar a su novia al trabajo. 

Tenía cuatro años sin pisar suelo tachirense, esta vez estrenaría aeropuerto. Aterrizaría un martes en La Fría, población alejada de la capital del estado, donde termina el llano e inicia el ascenso, con temperatura similar a mi Isla de Margarita.

Como siempre, mi padre viaja al aeropuerto con el mismo taxista. Llegaron sin inconvenientes, el temor del viaje terrestre al terminal por las continuas protestas a falta de gas doméstico en las poblaciones aledañas al aeródromo, era una preocupación. 

"Hace unos días trancaron las vías, colocan las bombonas y nadie pasa. Hoy no será así, mira como esperan las bombonas en la orilla de la vía", cuenta quien maneja sin asombro, mientras adelanta un camión 350 con bombonas y personas sonrientes sentadas sobre ellas, custodiando de esta forma la carga hasta su destino, hogares.

En el 2014, última visita bien recordada. Parte del país, en especial San Cristóbal, estaba en plenas protestas. Los recordados campamentos de gochos arrechos, adultos, jóvenes, abuelos y más; reclamaban por las muertes, el mal vivir, la tiranía y la precaria vida del venezolano que tanto afectaba al Táchira; y que hoy, cuatro años después perjudica a todo el país y al estado andino más.

Una semana de recorrido bastó. El deterioro de una de las ciudades más bellas de Venezuela. San Cristóbal, la de colas por gasolina, también se hunde en la basura. El desgobierno nacional, regional y municipal, se evidencia en cada esquina cundida en montañas y pilones de desperdicios. 

La belleza natural de las montañas aún está, pero debes mirar colina arriba, lo cercano muestra la deforestación y construcción sin planificación que hace juego con bolsas, papeles, moscas y demás mugre que sirve de manjar al ganado en lomas de la ciudad; un paisaje que parece ser nuevo y acostumbrado a la vista de algunos habitantes.

El Táchira segunda tierra para mí, grato lugar al que volver por la familia, los recuerdos de vacaciones, el año residiendo, paseos a Peribeca, La Petrolia, San Pedro del Río, la historia presidencial oriunda, la plaza Los Mangos, el parque Metropolitano, la atiborrada Quinta Avenida, el Ateneo del Táchira, la piscina del Círculo Militar, entre otras, me obligaron a escribir. 

La discusión familiar al arribar a casa deja la siguiente conclusión: Los vehículos necesitan gasolina. Mi hermano despertará de madrugada. Queda entendido, que una vez por semana toca, sí o sí. Para esa rutinaria misión que ocurre desde aproximadamente tres años, embarca: Un instrumento de percusión, sándwich, café y un envase para orinar. 

Desde hace 1095 días se hacen filas por suministro de gasolina y contando. Él, ensaya con un cajón o baquetas, come, orina, duerme y toma café durante la espera. La longitud de la cola es kilométrica. Durante la estancia decembrina, logré ver carros en espera marcados con números seiscientos y pico, de ese tamaño es la espera que sube y baja, o baja y sube las empinadas calles del Táchira. 

No todo está perdido, en los nueve días de visita, había gente barriendo sus casas y sus frentes sin importar el origen de la basura, amigos siguen emprendiendo a pesar de las dificultades, se consiguen los pasteles, siguen haciendo el pan camaleón y mi familia trabaja unida, un equipo que surfea dificultades de la Venezuela de hoy, las mismas de otras regiones, más la gasolina.

En Táchira no se olvida el frío, esporádicamente ese clima aparece en las mañanas, no tan gélido como las madrugadas de neblina cuando emprendía el viaje a Santo Domingo o San Antonio para tomar el madrugador, un vuelo a primeras horas de la mañana.

A las siete, mi hermano avisó a casa para que bajasen otro carro, pudo esta vez guardar puesto para el vehículo de nuestro padre. Nueve horas después era la una, cuando lograron cargar los tanques que bien administrados resistirán la semana y unos días más con extrema cautela.

¿Por qué tantas colas? La explicación generalizada y silenciada, indica que un gran porcentaje de habitantes perciben ingresos de la venta del hidrocarburo. Guardias o ejército custodian las estaciones de servicio donde inician esas largas líneas de vehículos. Camiones y carros modelos ochentosos abundan, son mayoría. Cuenta una leyenda viva que la mayoría de esos automóviles tienen más de un tanque de gasolina.

La cena de navidad llegó y recuerdo que restan pocos días para volver a Margarita, bajo el pensamiento de la desconexión, desinformación y el desinterés por lo que vive otro venezolano. El Zulia sin luz por días, Nueva Esparta no tiene ferris, Táchira sin gasolina, poco preocupa, si no eres directamente afectado.

A madrugar para volver. El conductor espera un recorrido hasta el aeropuerto sin dificultad en el que viendo nuevamente el caos, pienso: “En San Cristóbal las esquinas con montones de basura son tantas como carros en colas por combustible”.

De vuelta a Margarita y llegada la noche, llamo para conversar del viaje, el regreso a la isla. Le cuento a mi padre que estuve hablando con un vecino todo el vuelo. Tiene nueve meses viviendo en Cúcuta y regresó a pasar fin de año con sus hijos. Durante la hora de trayecto aéreo, este amigo sin querer ni saber, me confirma un eslabón de la práctica de corrupción y tráfico de gasolina no narrada hasta ahora.

La mayoría por no utilizar la frase: “Todas las personas” con autos entre Cúcuta y Bucaramanga, es decir, en una distancia de 200 kilómetros aproximadamente, adquieren gasolina del contrabando proveniente de la frontera venezolana, un jugoso negocio. Sin terminar de hablar, mi papá me escucha, comenta poco y termina la conversa. “Hablamos mañana, nos toca madrugar, no tenemos gasolina”.

Simón Peraza Lazarde
@sapl42