Criterio Nuestro es el blog personal de Simón Adrián Peraza Lazarde. Un poco de mucho donde participan colaboradores escribiendo opinión, investigación y demás géneros periodísticos o literarios.
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sábado, 30 de abril de 2016

Un caudillo innecesario

Dicen que la historia se repite y si que sucede. Venezuela desde su independencia ha repetido historias quizás sin querer queriendo. Los caudillos, esos dirigentes con uniforme militar, engavetado o no, han intentado convertirse en los salvadores, único y omnipotentes fundadores de la república, sin saber, que república y caudillo son términos excluyentes. La república se debe a un pueblo y el caudillo se debe a él y su insurrección.

El gendarme necesario de Laureano Vallenilla Lanz, expresa a la perfección quizás el foco fuente de la historia caudillista en Venezuela, la disputa por el poder en época independentista. Bolívar con su pensamiento firme en la creación de la república con una constitución que a criterio del autor era aceptada por Santander, y por el otro lado, Páez con su pensamiento separatista, distanciado a la república.

Otro indicio para alimentar la realidad caudillista que nació en la época de independencia y que comparto con el autor, es la migración de las clases pensadoras que dejaron el camino a los héroes de guerra con mérito en la fuerza bárbara.

 Los fantasmas del caos que se vivió en ciudades, unas por guerra y otras por la excesiva paz que desmanteló la producción y capacidad de mantener económicamente a la población en las ciudades, también complementaron el problema de gobernabilidad en la época de independencia y  fueron caldo de cultivo para el fenómeno caudillo.

Los avanzados principios republicanos contrapuestos a caracteres negativos como los describe el autor de holgazanería, vicios, insubordinación y factores alejados del Libertador, su educación y su forma, convirtieron su estirpe en un modelo menos popular, olvidando su trayectoria independentista americana.

Así fue como el primer gran caudillo escribió su nombre como gendarme de la nación. Del escrito que le hiciese al libertador en 1827, Páez destaca en sus palabras el querer del pueblo, él para gobernante: “…se me obedece es mas por costumbre y conformidad que porque yo este facultado para mandar; es porque estos habitantes me consultan como protector de la republica, pidiéndome curas, composiciones de iglesias, como abogado…”, misiva que en sus palabras forjaba el próximo inicio, el caudillo con múltiples atribuciones imposibles bajo la constitución en época republicana.

El nuevo estado post independencia se debatía entre el Libertador que al terminar la guerra dejó su estampa de guerrero, prevaleciendo su rostro de noble clase social contra el sentimiento de la población, afecto a la figura revolucionaria, el llanero Páez.

Pareciese entonces que para ser digno representante gubernamental es un deber cumplir con el guión de la procedencia humilde, falta de instrucción y un poco de experiencia militar, quizás estos algunos de los elementos básicos que le bastaron al general Páez para proteger su autoridad como lo distingue Vallenilla.

El movimiento separatista resaltando el perfil del más fuerte, el más valiente de los guerreros gritó: ¡General! Usted es la patria, confundiendo para mal y sin saber, al caudillo con quien debe gobernar.

El caudillo cuando Santander solicitó su presencia en el congreso para intentar anular su proceder, dijo: “Algunos enemigos gratuitos o envidiosos de glorias que no pueden adquirir, han tratado de destrozar hasta mi propia reputación forzándome a que ocupe también la plaza de un filosofo… ¡Qué cosa tan extraña, querer hacer de un llanero un filósofo!...

De lo anterior pareciese entonces que el fenómeno caudillo, presente desde la historia antigua a la más reciente en Venezuela, sea como sea que llegue al poder, sea escalando, eligiéndose o haciéndose elegir, comparten un gen popular, frases con dirección pueblo para arengar a sus fieles adeptos, lo que históricamente ha demostrado no ser razón para gobernar ni un gendarme necesario.

lunes, 15 de febrero de 2016

Mientras diga popular el pueblo está gobernando

Hemos sido timados. Muchos lo vaticinaron, otros se esperanzaron y se desilusionaron, unos pocos siguen creyendo, lo cierto es, nos estafaron. 

Llegaron al poder vestidos con ínfulas de mesías, mostrando credenciales de salvadores. Llegaron como la solución, confundiéndose y bañándose de pueblo, declarando a la prensa las proezas y planes para acabar con la pobreza y la corrupción, hoy es una cúpula que sigue dirigiendo sin rumbo pero con fracaso como destino.

Evitar ser como gobiernos pasados fue su premisa, gritaron a vox populi: ¡No volverán! Lo cierto es que nunca se fueron, se vistieron de tono sangre y se hicieron llamar revolucionarios. Desde que agarraron el coroto y hasta la fecha, han cambiado logos, nombres, pasajes históricos. Los nombres de ministerios se convirtieron en largas retahílas con el prefijo obligatorio: “Poder Popular”,  para que así el pueblo sintiese que gobernase y dirigiese la manera de seguir siendo pobres, pobreza que aumentaron el mesías y su discípulo, fracasados.

La ducha de pueblo bañó, baña y sigue bañando. Cadenas y cadenitas con monólogos y participación popular supervisada, simulan contribución, pero si, el pueblo decide sobre lo decidido.

 ¿Quieren más poder popular para el pueblo?
Y el grupo presente murmulla: 
- Si.

El verbo, la palabra, el discurso, elemento fundamental del timo revolucionario, cual mago que presenta su acto de magia y distrae con verborrea de antesala. Pueblo, gobierno, estado, patria, nosotros y ustedes, son para sus fines términos iguales, no hay diferencia, un ejemplo:

-          …para que el poder del pueblo gobierne y cree la patria de nosotros…

Distorsionar el verbo, confundir términos, crear discursos sin contenido pero con mucha terminología popular, es sopa para la gente, que digo para el pueblo, para la patria, el estado, ustedes o nosotros, como sea.
  
Otra parte del chantaje, el discurso de entretenimiento. A falta de la rochela, la consigna es: Te distraigo con palabras, un poquito de odio, un chistecito o una canción mal interpretada, y si con eso no es suficiente, bailar también es posible, eso sí, preferiblemente en cadena y para cerrar un grito de apoyo que suene bien patriotero, lo tengo: ¡Así es que se gobierna!

Y para que el pueblo gobierne más, mientras la pobreza se enquista, al pueblo que se inscriba en un grupito, en la cadena de mañana lo nombran. Una patrulla, un patrullero; una comuna, un comunero; y que sigan gritando, ¡Así es que se gobierna!

Años han pasado, corre la segunda década en desidia, la pobreza y el mal vivir no se puede ocultar con la red de medios, ni con consignas, ni con el verbo, ni con maromas. El legado es corrupción, no es dictadura pero tampoco es democracia, es un sistema más perverso que se camufla de inocente, que se vale de las necesidades básicas del ser humano mientras saquean el dinero de la nación, la pobreza aumenta y los bolsillos de un grupo se llenan.

hemos sido estafados pero: ¡Así es que se gobierna!


jueves, 28 de enero de 2016

Nueva Esparta sin voz...

Los cuentos de los abuelos margariteños que narran la vida del insular, la cotidianidad o las costumbres más autóctonas, siempre son adornados con la tranquilidad de dormir a puertas y ventanas abiertas, sin protección, sin rejas, eso fue hace no mucho tiempo. El paraíso de vivir en la isla era resaltable por la seguridad, de la misma forma en que se destaca la maravilla de contar con las playas más bellas de Venezuela, esas playas donde podías pernoctar, ir de pesca, campamento, sin pensar en miedos y violencia, era impensable en otrora que sucediera algún hecho de violencia que perjudicara la integridad del margariteño y/o visitante.

Lo destacaba José Marcano Rosas en Testimonios Margariteños: Margarita estuvo durante muy largo tiempo sensiblemente sustraída de la supuesta influencia, de toda índole, que como isla cercana al país continental debió prevalecer…”; algo que muchos otros autores, abuelos y padres defensores de la insularidad lo han expresado.

Si bien es cierto que Margarita no volverá a ser la misma, gracias a los cambios y alteraciones en la cotidianidad, la economía vigente y las malas costumbres permitidas, se hace necesario exigir como margariteños, los mejores deseos y recuerdos de Margarita y su gente, voces de reclamo y firmeza para con quienes dirigen o dirigirán el gobierno insular, para quienes representan la isla fuera del terruño.

Con motivo de la situación recientemente acontecida en Margarita, hecho condenable, que no es ajeno al conocimiento de la sociedad pero que ocurrió en la región que hasta hace no muchos años era considerada el paraíso tropical de Venezuela, es razonable destacar unas breves líneas que reseñe y funja como queja ante las autoridades y representantes, quienes debieron no solo condenar los hechos, sino buscar e implementar las herramientas para evitar que el comportamiento y la zozobra que causaren personas privadas de libertad, disparando armas dentro de un recinto penitenciario, afectando así al ciudadano, vecino y poblador de la región, no se repitan.

Es necesario que la insularidad del margariteño como gentilicio sea exaltada en todos los niveles, debe hacerse obligatorio, una gran campaña permanente que resalte todas aquellas creaciones, personalidades con alto valor moral, académico, artístico para contrarrestar la infinidad de ejemplos cargados de antivalores que atacan la sociedad y que han desvirtuado la esencia de la isla, de Paraguachoa. Ya lo avizoraba Domingo Carrasquero en sus zapatos maqueros Desde que usted estaba ausente, todo se estaba cambiando y esto se iba transformando y así le duele a mi gente“, se quedó corto, cambiar tradiciones u olvidar las tradiciones no es buen presagio.  
A modo de propuesta, para evitar el olvido de las raíces y honrar el trabajo del margariteño, podrían sustituirse las vallas con fotos de personeros de gobiernos nacionales, regionales y/o municipales, para así destacar en esos espacios: La hazaña de los pescadores en sus faenas, el trabajo de investigación de Francisco Antonio Rísquez, las bondades de esos muchos profesionales margariteños que tienen méritos y han aportado tanto a la región. Son solo pequeñas muestras de buenos ejemplos que deberían ser difundidos y repetidos, para enseñar y motivar a las nuevas generaciones a ser buenos ciudadanos con sentido de pertenencia.

Nueva Esparta y sus habitantes, enamorados de corazón, nacidos o navegados sin distinción, luego de la situación de espanto, desagradable y de terror que generó un hecho delictivo y sus consecuencias, esperaban más de sus voces en la Asamblea Nacional; Luis Emilio Rondón, Orlando Ávila, Jony Rahal, Tobías Bolívar y Dinorah Villasmil, diputados recientemente elegidos, no participaron para expresar con conocimiento de causa y como principales representantes de los afectados, el pueblo de Nueva Esparta.

 Dijera la abuela de quien escribe, por cierto margariteña ella, “como el que se caga y no lo siente”, unos paseando por el hemiciclo, otros ausentes, en fin.

Lo cierto es, que mientras transcurría la discusión del asunto penitenciario detonado por el hecho ocurrido en San Antonio, Margarita; la voz del pueblo no se escuchó, quedando afectados por cierres de calles, suspensión de actividades en colegios y universidades, sin transporte público cual paro o fiesta nacional. 

Margarita como parte de la Venezuela que sufre por la inseguridad, por la incorporación habitual de la obscenidad, por el irrespeto a los derechos humanos, necesita de la gente moral y eticamente respetable, necesita de voces que expresen con urgencia pero con coherencia, con sentimiento pero sin miedo, el respeto al margariteño y su isla que va perdiendo su paraíso por omisión gubernamental.


domingo, 13 de diciembre de 2015

Si fue el domingo esperado

Una semana exactamente ha transcurrido de lo que se puede definir como el inicio de un nuevo período para Venezuela. Será difícil como todos los principios de procesos posteriores a descalabros sociales, políticos y económicos, pero hay una fórmula para superar la crisis, educación, coincidencia y trabajo. Europa lo vivió con las guerras consecutivas, países que quedaron destruidos pero que en pocos años, finalizados los conflictos, con trabajo y la madurez de la sociedad que entendió el daño causado por demagogos, tiranos, corruptos y dirigentes que intentaron suprimir la diversidad de pensamiento bajo cualquier término, lograron superar diferencias y luchar por el bien común de la sociedad, el buen vivir.
Una gran cantidad de votos le permitió a la sociedad venezolana alzar la voz ante 17 años de consecutiva manipulación, época esa, que logró dividir al venezolano bajo las peores y más horribles consignas racistas. Quienes han sido los directores del caos nacional durante la etapa más corrupta en Venezuela, distanciaron a la población y la dividieron en pobres y ricos, escuálidos y oficialistas, imperialista y patriota, olvidando el único valor importante para nuestra sociedad, Venezuela y nuestra bandera, ser venezolanos.
El domingo pasado fue el más esperado en años por venezolano alguno, el venezolano que hace magia para comprar la comida con su salario, lo esperó; el venezolano que para llegar a su casa, hace cola por horas para montarse en un bus, también esperó; al venezolano que la delincuencia le tocó la puerta, esperó por el domingo; el venezolano que fue despedido por no marchar, ansioso esperó; al venezolano que carga garrafones de agua porque a su casa por tuberías el líquido no llega, esperó mientras los potes cargó; al venezolano que su carro vendió, estacionó o perdió por falta de repuestos, el domingo para votar esperó; ellos y muchos otros que no atienden a la ideología fracasada impuesta, más los cansados del circo gubernamental que se apropió de los medios para disparar ofensas a diestra y siniestra, todos ellos el domingo esperaron.
La victoria en contra del sistema era racionalmente esperada por la magnitud de la crisis que se vive en Venezuela, la cual tiene muchos años tras el escudo petrolero, un caudal de ingresos petroleros, el más alto del país en su historia.  Ese chorro surtió a los amigos del gobierno, a los fondos manejados a discreción del ejecutivo, a los negocios de los nuevos empresarios rojos y a grandes proyectos que fueron administrados bajo la sombra de la dedocracia y  la corrupción que no fueron algunos iniciados y otros no terminados.
El resultado de las elecciones parlamentarias fue determinante, no es para menos, es el reflejo de la realidad venezolana, el cansancio, la pobreza, la miseria, la  corrupción, la inseguridad, el desabastecimiento y más. Amaneció el 7 de diciembre y mucho por avanzar resta, el ejecutivo aún no muestra señales de cambio en su proceder, aún cuando aceptase los resultados, se ha negado a admitir la necesidad de cambiar políticas que fracasaron y permanece bajo una dosis de falsa realidad.
 El nuevo parlamento sin tomar posesión ha presentado propuestas y ha manifestado la necesidad de trabajar de la mano del ejecutivo para contrarrestar principalmente la crisis económica, situación que le ha quitado importancia a los otros graves problemas que se viven. Quienes han esperado, desean un pronto cambio, han ejercido su derecho a elegir y claman por nuevas políticas para caminar por nuevos senderos de oportunidades, cordialidad, educación, prosperidad para vivir y no sobrevivir en la anarquía inducida por un proyecto que fracasó.
        Es navidad y huele distinto, el reencuentro familiar, los abrazos, las gaitas, el venezolanismo en su máxima expresión llama y trae consigo un año nuevo, 2016 lleno de expectativas y mucho trabajo, año de encuentro nacional y de esfuerzo conjunto para levantar a Venezuela que nació del domingo más esperado.

viernes, 4 de diciembre de 2015

El domingo más esperado


     El próximo domingo, no es solo un día de descanso, es un domingo esperado, es más que una oportunidad de ganar elecciones para un país castigado por el mal gobierno y para la oposición que ha sido golpeada por los resultados electorales en tiempos de revolución. El domingo trae la posibilidad de empezar otro modo de gobernar realmente para todos. La elección de la Asamblea Nacional debe activar verdadera contraloría contra la corrupción sin distinción partidista, disminuir las tensiones que ha  acostumbrado el gobierno utilizar para debilitar a los miembros de la sociedad democrática, entre otras labores necesarias para subsanar diecisiete años de violencia, derechos vulnerados, división de la colectividad  a través de un gobierno violento que se ha mostrado ofensivo y grotesco en su historia.
Con trampa o sin trampa el gobierno actual ha logrado mantenerse poco menos de dos décadas. La oposición no ha logrado alcanzar poder político necesario para contrarrestar el sistema actual, que cerca de darle bienestar al venezolano, ha incrementado las necesidades y la dependencia de un estado que aplica subsidio y migajas como sistema de gobierno, que ha deteriorado el aparato de producción nacional, disminuyendo la empresa y la inversión privada como nunca antes.
El escrito de hoy, no intenta mostrar las deficiencias del sistema de gobierno rojo,  primero porque son muchas, segundo porque no se pretende llover sobre mojado y tercero porque lo importante al día de hoy, es destacar la oportunidad de alcanzar cambios necesarios para mejorar poco a poco la calidad de vida, vida prospera y digna que tuvo el venezolano trabajador en otra época, a través del voto el 6 de diciembre de 2015.  
Conformar una nueva Asamblea Nacional que discuta leyes y no ideologías políticas, que promueva normativas vanguardistas en favor de los derechos humanos, así como crear  resoluciones para confrontar los problemas,  donde se respete el derecho de palabra de los diputados, sin improperios, sin ofensas, como debe ser en un país democrático, con acceso del periodismo para ejercer el derecho al acceso a la información y el derecho a estar informados libremente, son algunas de las deudas que deberán asumir los nuevos representantes.
La elección de miembros del órgano legislativo es importante, los años de mayoría oficialista han demostrado el daño que le hace a un país, el control de los poderes públicos por un partido político. Se ha olvidado la discusión sana para fomentar leyes dignas y se ha convertido el trabajo legislativo en una pleitesía para con el poder ejecutivo, lo que evidencia la supresión de separación de poderes que vive Venezuela hoy.
En la actuación legislativa hay mucho por mejorar, será vital para el órgano que legisla, educar al ciudadano en sus verdaderas funciones, destacar que la campaña política en las sesiones en el hemiciclo, no es una facultad de los diputados en el ejercicio de sus funciones. Debe exaltar y ejercer la nueva Asamblea Nacional, la función de control del gobierno y de las actuaciones de la administración pública nacional, potestad olvidada en estos años donde los casos de corrupción han sido engavetados por el gobierno de turno, y que es una función principal y obligatoria que consagra la Constitución Nacional para los diputados.
La irrealidad de un gran país ha quedado en evidencia con la caída de los precios del petróleo, mas de 15 años con renta petrolera no fueron suficientes para crear una estructura económica confiable y productiva. 2 años con bajos precios de petróleo y el populismo con sus políticas económicas, han desmoronado los supuestos logros de un pueblo que hoy en día hace cola para comprar comida subsidiada porque con su salario no puede completar una canasta básica alimentaria.
El domingo hay una gran oportunidad para elegir con conciencia, con criterio, con recuerdo de lo que fue Venezuela, con el pensamiento vivo de lo que vivimos hoy, y la visión de lo que queremos para cada uno y para el país en el futuro próximo. Venezuela necesita acelerar el proceso de cambio y el voto es la solución más cercana. Mejorar el país no se hará en un acto de magia, 17 años de involución necesitan más que un mago.

Por Venezuela, el próximo paso es Votar. 

domingo, 18 de octubre de 2015

Un pedacito de felicidad

Trabajar al igual que estudiar son facetas necesarias para cualquier ser humano. Ambas actividades dan beneficios a quien las practica. Estudiar desarrolla la habilidad del discernimiento y trabajar permite recibir una retribución que facilite la atención de necesidades humanas, ambas retribuyen felicidad. Cuando de retribución hablamos, recuerdo mi primer auto, negro, pequeño pero muy cómodo. En esa época se iba al concesionario y podías probar cada modelo disponible, decidías el color entre varios, quizás 3, 5 o más.
Comprar un carro nuevo en agencia es un sueño que vive en la mente de toda y cada una de las personas que estudian, trabajan y desean independencia, o al menos la mayoría de ellos. En algunos países lo usan para ir a trabajar, en otros solo para ir de paseo, varía de acuerdo a las condiciones del transporte público, los altos costos de la gasolina y algunas otras razones. Por ejemplo, en Múnich, Alemania, gracias a normas ambientales, los vehículos han sido clasificados y no todos pueden circular dentro de la ciudad, por lo que, personas con autos sin permisos respectivos, se detienen en las estaciones de tren y recogen el auto al volver.
En Venezuela, el sueño existe, tener un vehículo para no depender del deteriorado transporte público. En la actualidad, un utópico sueño. Los concesionarios están vacíos, bajos salarios y la alta inflación, el parque automotor es antiguo con excepción de los repetidos autos chinos, según muy económicos pero que no tienen venta libre, son asignados dedocráticamente o revendidos a precios inalcanzables para la mayoría de la población y los modelos de las más importantes marcas capitalistas, son importados por los personeros conectados al gobierno con disposición de la moneda extranjera, controlada por el gobierno desde el año 2003.
Retomando, mi primer auto es pequeño, color negro, económico, el color fue escogido entre 4 posibles. Como si hubiese sido este año, Las llaves, el asiento, sonido del arranque, el radio original, causan una sensación única, se puede recordar con solo cerrar los ojos. El lugar, olor y los detalles de ese primer día, fácilmente recordables.
Esta semana, 9 años después de la compra de ese primer auto, sigue dando alegrías, se hizo extrañar. Tristemente, trae alegría, 3 meses sin batería, estacionado por la poca disponibilidad en el mercado, motivado por la regulación de sus precios, la corrupción desatada por los distribuidores y mafias. La política del gobierno nacional de regular los precios en productos y ordenar a los cuerpos de seguridad el resguardo en la distribución, se ha convertido en una cotidiana actividad, catalogada como estrategia económica que ha destruido las libertades de producir, vender, escoger, adquirir, entre otras, favoreciendo a grupos corruptos.

Las carencias que se sufren hoy en Venezuela son muchas, quizás el vehículo con sus accesorios, la más frívola, de tantas. El sistema improvisado de gobierno, de actuación maligna, le ha quitado tanto al venezolano, que obtener una harina para la arepa mañanera, una canilla en la panadería para cenar, unos pañales para el abuelo que vive en una cama, la medicina del paciente recluido, la leche para el recién nacido o la batería del único medio de transporte de una familia, es para todos, ustedes y nosotros, entre tanta podredumbre, un pedacito de felicidad.

domingo, 11 de octubre de 2015

No más legado señor

El populismo con su estandarte ha acelerado y extendido el culto al fallecido líder revolucionario. Desde la confirmación de su muerte se ha iniciado una campaña por inmortalizarlo que va paralela a la que el labró en sus períodos presidenciales. El monumento en la montaña fue el primero post mortem.

Con la intención obligatoria de crear un nivel de magnanimidad a la figura del de cujus, se ha hecho presente la creación de publicidad, pancartas, vídeos y vestimenta cual marca comercial capitalista, pare usted de contar.

La razón de la constante  efigie, repetida en espacios públicos, eventos, complejos y hasta la imposición de su nombre a lugares, avenidas y obras, entre otras, no es más que la necesidad de elevar al finado al estatus celestial, el de revolucionario que no pudo ser interpelado por los desmanes y penurias que vive Venezuela desde hace más de una década.

 En este momento, en que Venezuela se encuentra en la peor crisis de la historia, donde algunos comen lo que consiguen en la diezmada variedad de alimentos, otros lo que pueden comprar con su débil salario en bolívares fuertes y algunos que consumen lo que la suerte o la dádiva socialista les alcanza; se hace redundante y sin sentido, la aparición de consignas y pregones para falsos salvadores, redentores de un país batido.

El crecido rechazo al gobierno en turno y el inminente encuentro con el evento electoral, ha apresurado el impulso vago por destacar bondades en revolución que desencajan con la realidad venezolana. La supuesta credibilidad del gobierno y la fidelidad de sus seguidores pasan por discursos repetidos con alusiones al muerto, por franelas y vallas tiznadas con la mirada vigilante, murales con falsas y rojas firmas; y por emisiones desafinadas del himno nacional en voz del "salvador" socialista.

Se evidencia el apuro por dejar una huella imborrable del socialismo siglo XXI. Las imprentas trabajan con prisa, titulares irreales con adulación penosa pero sin limitación de papel, así esparcen su tinta en la gran red comunicacional gubernamental que busca imponer una ideología fracasada, heredada desde el más profundo resentimiento comunista.

Parece no perciben el legado ya consumado. No hacen falta paredes manchadas, ni más discursos de alabanza. Él, el eterno, vive en los rastros de su gobierno, en la sombra del heredero monárquico. El sistema de salud en sí mismo es el legado, sin insumos ni médicos, gracias al más alto porcentaje de exportación profesional, consecuencia de los pírricos ingresos de los profesionales, toda una bandera ese legado. 

La delincuencia también se manifiesta con impunidad en su máximo exponente, la corrupción presente a todo nivel desde las oficinas con altares hasta los despachos con fotos y cuadros del extinto, eso también es legado.

 La hegemonía comunicacional que a fuerza de reproche y persecución de quien critica es un comportamiento antipatriota, sumándose al legado de las penurias y los antivalores que dirigen la comarca.

 ¡Más legado camarada!, no hace falta. ¡Paren las imprentas!, el legado ya ha cuajado. Destrucción y depresión, represión al que no acepte, descalificación a quien no guste. Quien denuncia, te prejuzga, te juzga y te condena.

Por cierto, en la Alemania post nazi permanecen monumentos, lugares y museos donde se exhiben muestras reales de las desgracias y daños perpetrados por Hitler y sus seguidores contra el pueblo Judío, el mundo e inclusive contra el mismo pueblo alemán, legado de la Alemania actual y moderna. Por eso en Venezuela, ¡No más legado señor!, suficiente que mostrar.    

sábado, 15 de noviembre de 2014

María también hace la cola


Muchos de nuestros conciudadanos no respetan el deber ser, algunos no recuerdan como era antes, otros prefieren cerrar los ojos y ser parte de un ambiente viciado, o simplemente no conocen como es el comportamiento mínimo para vivir en sociedad. Cada Ciudadano tendrá sus razones pero me pregunto: ¿Es normal la vida que llevamos? ¿Podemos vivir tranquilos pensando en las calamidades que vivimos día tras día?

Tu vecina María, tú y yo, tenemos en común nuestra nacionalidad, nuestras ganas de progresar, vivir libremente, muchos momentos y ocasiones nada agradables en nuestras vidas.

María, la vecina, trabaja desde las ocho de la mañana en una escuela al otro lado de la ciudad, se levanta a las 4:45, para así preparar el almuerzo familiar. A las 5:00 a.m., enciende su cocina General Electric, para preparar en esta ocasión arroz y caraotas, 10 minutos después de haber empezado, falla el suministro eléctrico. Nada novedoso, lo ocurrido a tu vecina María, pan nuestro de cada día, puntos comunes para nosotros como venezolanos.

En una Venezuela distinta tu vecina, podría no madrugar, el transporte que ella utiliza sería normalmente puntual, y al preguntarle a María: ¿A qué hora pasa el transporte?  Ella no respondería, normalmente pasa entre 6:00 am y 7:00 am, sino que los horarios estipulados para que el transporte llegue a mi parada es de cada 15 minutos.

 María podría ir al mercado y encontrar todos los productos, no haría cola para alcanzar un paquete de harina pan y una mayonesa, incluso su almuerzo de hoy en la mañana incluiría proteínas, carne o pollo. Lo normal en esa Venezuela, sería escoger los productos de mi preferencia y hacer una cola solo para pagar, no hacer colas para buscar, ni  para recibir productos disponibles y podría comprar cuantas botellas de aceite se quisiera.

En cualquier país en el que sus gobernantes se jacten de tildar el sistema de gobierno como demócrata, respetuoso de los derechos humanos, se podría ir de compras, como una actividad familiar de gran agrado, indagar entre las distintas marcas, los diversos productos hechos, sembrados o elaborados en distintas zonas del país, es decir, producción nacional; a cualquier hora del día o noche caminarías hasta el abasto más lejano o cercano para adquirir un chocolate, un buen vino, o simplemente porque deseas caminar en compañía de tu pensamiento. Libertades posibles para todos, escoger vivir libremente, sin coerción del ambiente creado por gobernantes canallas, que sumergen a sus ciudadanos en el profundo sentimiento de soledad, tristeza y preocupación permanente, haciendo a muchos de ellos dependientes por obligación.

Antes de finalizar,  les cuento que María, la vecina no ha podido hacer mercado, pensó hacerlo hoy sábado, pero llegó el suministro de agua, el cual tenía 3 días sin aparecer en las tuberías de su casa, por lo tanto decidió lavar. Comerá caraotas con arroz nuevamente, mañana comprará pollo o carne, con cola o sin cola y quizás hasta le dé tiempo de prepararlo.

 .