Criterio Nuestro es el blog personal de Simón Adrián Peraza Lazarde. Un poco de mucho donde participan colaboradores escribiendo opinión, investigación y demás géneros periodísticos o literarios.
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lunes, 15 de febrero de 2016

Mientras diga popular el pueblo está gobernando

Hemos sido timados. Muchos lo vaticinaron, otros se esperanzaron y se desilusionaron, unos pocos siguen creyendo, lo cierto es, nos estafaron. 

Llegaron al poder vestidos con ínfulas de mesías, mostrando credenciales de salvadores. Llegaron como la solución, confundiéndose y bañándose de pueblo, declarando a la prensa las proezas y planes para acabar con la pobreza y la corrupción, hoy es una cúpula que sigue dirigiendo sin rumbo pero con fracaso como destino.

Evitar ser como gobiernos pasados fue su premisa, gritaron a vox populi: ¡No volverán! Lo cierto es que nunca se fueron, se vistieron de tono sangre y se hicieron llamar revolucionarios. Desde que agarraron el coroto y hasta la fecha, han cambiado logos, nombres, pasajes históricos. Los nombres de ministerios se convirtieron en largas retahílas con el prefijo obligatorio: “Poder Popular”,  para que así el pueblo sintiese que gobernase y dirigiese la manera de seguir siendo pobres, pobreza que aumentaron el mesías y su discípulo, fracasados.

La ducha de pueblo bañó, baña y sigue bañando. Cadenas y cadenitas con monólogos y participación popular supervisada, simulan contribución, pero si, el pueblo decide sobre lo decidido.

 ¿Quieren más poder popular para el pueblo?
Y el grupo presente murmulla: 
- Si.

El verbo, la palabra, el discurso, elemento fundamental del timo revolucionario, cual mago que presenta su acto de magia y distrae con verborrea de antesala. Pueblo, gobierno, estado, patria, nosotros y ustedes, son para sus fines términos iguales, no hay diferencia, un ejemplo:

-          …para que el poder del pueblo gobierne y cree la patria de nosotros…

Distorsionar el verbo, confundir términos, crear discursos sin contenido pero con mucha terminología popular, es sopa para la gente, que digo para el pueblo, para la patria, el estado, ustedes o nosotros, como sea.
  
Otra parte del chantaje, el discurso de entretenimiento. A falta de la rochela, la consigna es: Te distraigo con palabras, un poquito de odio, un chistecito o una canción mal interpretada, y si con eso no es suficiente, bailar también es posible, eso sí, preferiblemente en cadena y para cerrar un grito de apoyo que suene bien patriotero, lo tengo: ¡Así es que se gobierna!

Y para que el pueblo gobierne más, mientras la pobreza se enquista, al pueblo que se inscriba en un grupito, en la cadena de mañana lo nombran. Una patrulla, un patrullero; una comuna, un comunero; y que sigan gritando, ¡Así es que se gobierna!

Años han pasado, corre la segunda década en desidia, la pobreza y el mal vivir no se puede ocultar con la red de medios, ni con consignas, ni con el verbo, ni con maromas. El legado es corrupción, no es dictadura pero tampoco es democracia, es un sistema más perverso que se camufla de inocente, que se vale de las necesidades básicas del ser humano mientras saquean el dinero de la nación, la pobreza aumenta y los bolsillos de un grupo se llenan.

hemos sido estafados pero: ¡Así es que se gobierna!


jueves, 28 de enero de 2016

Nueva Esparta sin voz...

Los cuentos de los abuelos margariteños que narran la vida del insular, la cotidianidad o las costumbres más autóctonas, siempre son adornados con la tranquilidad de dormir a puertas y ventanas abiertas, sin protección, sin rejas, eso fue hace no mucho tiempo. El paraíso de vivir en la isla era resaltable por la seguridad, de la misma forma en que se destaca la maravilla de contar con las playas más bellas de Venezuela, esas playas donde podías pernoctar, ir de pesca, campamento, sin pensar en miedos y violencia, era impensable en otrora que sucediera algún hecho de violencia que perjudicara la integridad del margariteño y/o visitante.

Lo destacaba José Marcano Rosas en Testimonios Margariteños: Margarita estuvo durante muy largo tiempo sensiblemente sustraída de la supuesta influencia, de toda índole, que como isla cercana al país continental debió prevalecer…”; algo que muchos otros autores, abuelos y padres defensores de la insularidad lo han expresado.

Si bien es cierto que Margarita no volverá a ser la misma, gracias a los cambios y alteraciones en la cotidianidad, la economía vigente y las malas costumbres permitidas, se hace necesario exigir como margariteños, los mejores deseos y recuerdos de Margarita y su gente, voces de reclamo y firmeza para con quienes dirigen o dirigirán el gobierno insular, para quienes representan la isla fuera del terruño.

Con motivo de la situación recientemente acontecida en Margarita, hecho condenable, que no es ajeno al conocimiento de la sociedad pero que ocurrió en la región que hasta hace no muchos años era considerada el paraíso tropical de Venezuela, es razonable destacar unas breves líneas que reseñe y funja como queja ante las autoridades y representantes, quienes debieron no solo condenar los hechos, sino buscar e implementar las herramientas para evitar que el comportamiento y la zozobra que causaren personas privadas de libertad, disparando armas dentro de un recinto penitenciario, afectando así al ciudadano, vecino y poblador de la región, no se repitan.

Es necesario que la insularidad del margariteño como gentilicio sea exaltada en todos los niveles, debe hacerse obligatorio, una gran campaña permanente que resalte todas aquellas creaciones, personalidades con alto valor moral, académico, artístico para contrarrestar la infinidad de ejemplos cargados de antivalores que atacan la sociedad y que han desvirtuado la esencia de la isla, de Paraguachoa. Ya lo avizoraba Domingo Carrasquero en sus zapatos maqueros Desde que usted estaba ausente, todo se estaba cambiando y esto se iba transformando y así le duele a mi gente“, se quedó corto, cambiar tradiciones u olvidar las tradiciones no es buen presagio.  
A modo de propuesta, para evitar el olvido de las raíces y honrar el trabajo del margariteño, podrían sustituirse las vallas con fotos de personeros de gobiernos nacionales, regionales y/o municipales, para así destacar en esos espacios: La hazaña de los pescadores en sus faenas, el trabajo de investigación de Francisco Antonio Rísquez, las bondades de esos muchos profesionales margariteños que tienen méritos y han aportado tanto a la región. Son solo pequeñas muestras de buenos ejemplos que deberían ser difundidos y repetidos, para enseñar y motivar a las nuevas generaciones a ser buenos ciudadanos con sentido de pertenencia.

Nueva Esparta y sus habitantes, enamorados de corazón, nacidos o navegados sin distinción, luego de la situación de espanto, desagradable y de terror que generó un hecho delictivo y sus consecuencias, esperaban más de sus voces en la Asamblea Nacional; Luis Emilio Rondón, Orlando Ávila, Jony Rahal, Tobías Bolívar y Dinorah Villasmil, diputados recientemente elegidos, no participaron para expresar con conocimiento de causa y como principales representantes de los afectados, el pueblo de Nueva Esparta.

 Dijera la abuela de quien escribe, por cierto margariteña ella, “como el que se caga y no lo siente”, unos paseando por el hemiciclo, otros ausentes, en fin.

Lo cierto es, que mientras transcurría la discusión del asunto penitenciario detonado por el hecho ocurrido en San Antonio, Margarita; la voz del pueblo no se escuchó, quedando afectados por cierres de calles, suspensión de actividades en colegios y universidades, sin transporte público cual paro o fiesta nacional. 

Margarita como parte de la Venezuela que sufre por la inseguridad, por la incorporación habitual de la obscenidad, por el irrespeto a los derechos humanos, necesita de la gente moral y eticamente respetable, necesita de voces que expresen con urgencia pero con coherencia, con sentimiento pero sin miedo, el respeto al margariteño y su isla que va perdiendo su paraíso por omisión gubernamental.


domingo, 11 de octubre de 2015

No más legado señor

El populismo con su estandarte ha acelerado y extendido el culto al fallecido líder revolucionario. Desde la confirmación de su muerte se ha iniciado una campaña por inmortalizarlo que va paralela a la que el labró en sus períodos presidenciales. El monumento en la montaña fue el primero post mortem.

Con la intención obligatoria de crear un nivel de magnanimidad a la figura del de cujus, se ha hecho presente la creación de publicidad, pancartas, vídeos y vestimenta cual marca comercial capitalista, pare usted de contar.

La razón de la constante  efigie, repetida en espacios públicos, eventos, complejos y hasta la imposición de su nombre a lugares, avenidas y obras, entre otras, no es más que la necesidad de elevar al finado al estatus celestial, el de revolucionario que no pudo ser interpelado por los desmanes y penurias que vive Venezuela desde hace más de una década.

 En este momento, en que Venezuela se encuentra en la peor crisis de la historia, donde algunos comen lo que consiguen en la diezmada variedad de alimentos, otros lo que pueden comprar con su débil salario en bolívares fuertes y algunos que consumen lo que la suerte o la dádiva socialista les alcanza; se hace redundante y sin sentido, la aparición de consignas y pregones para falsos salvadores, redentores de un país batido.

El crecido rechazo al gobierno en turno y el inminente encuentro con el evento electoral, ha apresurado el impulso vago por destacar bondades en revolución que desencajan con la realidad venezolana. La supuesta credibilidad del gobierno y la fidelidad de sus seguidores pasan por discursos repetidos con alusiones al muerto, por franelas y vallas tiznadas con la mirada vigilante, murales con falsas y rojas firmas; y por emisiones desafinadas del himno nacional en voz del "salvador" socialista.

Se evidencia el apuro por dejar una huella imborrable del socialismo siglo XXI. Las imprentas trabajan con prisa, titulares irreales con adulación penosa pero sin limitación de papel, así esparcen su tinta en la gran red comunicacional gubernamental que busca imponer una ideología fracasada, heredada desde el más profundo resentimiento comunista.

Parece no perciben el legado ya consumado. No hacen falta paredes manchadas, ni más discursos de alabanza. Él, el eterno, vive en los rastros de su gobierno, en la sombra del heredero monárquico. El sistema de salud en sí mismo es el legado, sin insumos ni médicos, gracias al más alto porcentaje de exportación profesional, consecuencia de los pírricos ingresos de los profesionales, toda una bandera ese legado. 

La delincuencia también se manifiesta con impunidad en su máximo exponente, la corrupción presente a todo nivel desde las oficinas con altares hasta los despachos con fotos y cuadros del extinto, eso también es legado.

 La hegemonía comunicacional que a fuerza de reproche y persecución de quien critica es un comportamiento antipatriota, sumándose al legado de las penurias y los antivalores que dirigen la comarca.

 ¡Más legado camarada!, no hace falta. ¡Paren las imprentas!, el legado ya ha cuajado. Destrucción y depresión, represión al que no acepte, descalificación a quien no guste. Quien denuncia, te prejuzga, te juzga y te condena.

Por cierto, en la Alemania post nazi permanecen monumentos, lugares y museos donde se exhiben muestras reales de las desgracias y daños perpetrados por Hitler y sus seguidores contra el pueblo Judío, el mundo e inclusive contra el mismo pueblo alemán, legado de la Alemania actual y moderna. Por eso en Venezuela, ¡No más legado señor!, suficiente que mostrar.