Criterio Nuestro es el blog personal de Simón Adrián Peraza Lazarde. Un poco de mucho donde participan colaboradores escribiendo opinión, investigación y demás géneros periodísticos o literarios.

sábado, 5 de agosto de 2017

Más poder para el pueblo

Quien gobierna tiene el poder, tiene la facultad de planificar para ejecutar, para hacer o corregir y hasta para fracasar, de eso se trata el poder del ejecutivo, es su esencia. En tiempos recientes con intenciones desconocidas, el ejecutivo se ha valido de la retórica para disfrazar su tenencia de poder. A veces, el poder lo detenta el ejecutivo quien con voz militar, sin ser militar ordena; otras veces, lo tiene el pueblo por orden del ejecutivo, quien en su facultad ilimitada para exponer en medios, aprueba para el pueblo lo que él, ya había ordenado.

"Más poder para el pueblo". Refleja esta frase la consigna trillada, que utilizada por casi dos décadas, sigue siendo usada como panacea gubernamental. Planes y estrategias amparados en la figura de pueblo son promocionados como llave maestra para cualquier cerradura, para solucionar los males - que solo causan otros – y para justificar cualquier acción fuera de la constitución. 

El poder popular, una coletilla anexa a nombres institucionales o campañas publicitarias, lejos ha terminado de ser una atribución de fuerza para el populacho. La verdad es que en el papel dice popular pero en el ejercicio, en los hechos, el poder lo tienen solo los creadores de esa campaña.

De muestra un botón, la parodia burlesca de un evento electoral "constituyente" fue promovida por la voz presidencial en usurpación de la soberanía popular pero firmada bajo el lema "El pueblo quiere el poder", entonces:

¿Quién tuvo el poder por 18 años?

¿El pueblo no ha tenido el poder?

¿Quién tendrá el poder ahora?

Quien escribe o usted lector podría dedicar un momento para hacer otras preguntas, aunque la claridad no amerita linterna. El poder lo han tenido y lo tienen los autores del lema todo uso, "más poder para el pueblo".

¿Por qué ahora sería distinto?

Mientras detentan el poder, los pobres no tienen ni más poder ni poder, pues siguen siendo pobres; la clase media tampoco tiene poder, ella no existe, obligada ha migrado a la pobreza; y los ricos, -ser rico es malo-, ellos son una clase privilegiada que en nombre del pueblo a diario visten de traje en cadena de televisión, bajan de camionetas valoradas en salarios mínimos de un venezolano por dos o tres reencarnaciones, para ofrecer a cambio de mantener el poder, más poder para el pueblo.

Simón Peraza Lazarde
@sapl42

sábado, 22 de julio de 2017

El comodín electoral

Garantizar el derecho al voto libre, directo y universal es una coletilla muy democrática que se lee en muchas constituciones, en la venezolana no es la excepción; es una frase de moda que suena en voces varias de la política nacional. Con insistencia la usan para que no le quede duda, ni a ti, ni a él, ni a persona alguna, del ejercicio –democrático- de votar.

La existencia y asignación de funciones para garantizar un proceso electoral, atribuidas a un órgano, no son suficientes elementos para conformar ese proceso. La independencia e imparcialidad del órgano electoral son requisitos para garantizar un proceso verdaderamente democrático.

En los últimos años, el sistema electoral de Venezuela ha sido impulsado por voceros y propaganda gubernamental como un sistema electoral automatizado y confiable, al que todos los venezolanos pueden asistir para expresar su aprobación o no de las gestiones gubernamentales.

Las elecciones parlamentarias y su resultado adverso al gobierno, cambió el escenario. El derecho al voto dejó de ser garantizado cuando la derrota se hizo una realidad posible llegando a inevitable. Las elecciones regionales fueron suspendidas y silenciadas; el referéndum revocatorio, pieza vendida como elixir democrático de la constitución desde su nacimiento hasta su pubertad, fue primero, entorpecido con una recolección titánica de firmas, para posteriormente ser suspendido bajo artificios legales.

Coincidencia, ambos procesos conducían a la pérdida de cuotas de poder, pero perder, dejar o abandonar el poder, no es parte del plan del gobierno actual; por ello, garantizar el voto dejó de ser un derecho de todos, para ser un comodín de pocos. Como si de ¿Quién quiere ser millonario?, se tratase: 

¿Consulta a la audiencia o llama a un amigo? 

El gobierno unilateralmente decide como mantener el poder.

¿Votar o cual comodín usar?

Simón Peraza Lazarde
@sapl42

viernes, 14 de julio de 2017

El baile del poder

El significado de bailar, un acto antiguo que en distintas épocas ha sido parte de la vida de las sociedades. Todas las razas bailaron, bailan y bailarán. Los movimientos de bailes son sinónimos de celebración y alegría.

En el cine es común ver escenas de bailes; niños, jóvenes y adultos bailan, indios bailan alrededor de una fogata; negros al sonido del tambor y los blancos un vals con mucho menos o nada de ritmo, pero en común todos son felices, tienen razones para celebrar bailando.

Hace unos días con motivo del Juego de Estrellas del Béisbol de Grandes Ligas, le rindieron homenaje a Luis Aparicio, quien mérito de sobra tiene, pues fue un exitoso pelotero y mejor persona, así lo demuestran sus palabras: "Gracias a la MLB por el homenaje en el juego de las estrellas pero no puedo celebrar mientras los jóvenes de mi país mueren luchando por ideales de libertad".

Luis Aparicio no iba a bailar, quizás iba a reír, a llorar y a compartir con familiares, amigos y fanáticos pero decidió no hacerlo, por respeto, por el momento histórico que se vive prefirió no celebrar. De eso se trata el respeto, ese un valor que pocos tienen y que algunos vociferan tener.

Después de varios años de crisis progresiva, con venezolanos muriendo en hospitales, por el hampa, por el hambre; y otro grupo no menos grande, muriendo por la libertad, los venezolanos de bien no tenemos razones para celebrar y menos para bailar.

Quienes bailan en cadena mientras reprimen, torturan y matan, son los mismos gordos que justifican el peso corporal actual, como una dieta saludable libre de refrescos que la gente no puede comprar; quienes bailan por la fiesta constituyente de la "paz" son los mismos que negaron el revocatorio a la ineptitud, a la corrupción gubernamental; los mismos de ser rico es malo pero cenan en los mejores restaurantes de Nueva York, los mismos que seguirán bailando por el poder.

Simón Peraza Lazarde

@sapl42


miércoles, 14 de junio de 2017

Miseria progresiva

La progresividad en los derechos es uno de los elementos que caracteriza nuestra vigente constitución como garantía frente a propuestas que traen el retraso como norte. Ese principio ha estado escrito allí, en su artículo 19, como característica de los derechos humanos de cada ciudadano que debe garantizar el estado. Ahora bien, el problema no es lo que diga la constitución, sino como lo interpretan,  la conveniencia del intérprete.

Un ejemplo fresco, es el alegato de progresividad mencionado ante un proceso electoral sectorizado que excluye a la mayoría poblacional, olvidando la universalidad para dejar en pocas voces la decisión del contenido de un nuevo texto constitucional, dejando a discreción de quien ha hecho la convocatoria, la postulación y escogencia, es decir, quien paga también se da el cambio.

Dentro del mismo proceso que se hace referencia en el párrafo anterior, se omite la consulta previa a la población, la pregunta: 

¿Quieren ustedes una nueva constitución pueblo amado? 

Para quien propone la Asamblea Nacional Constituyente, obviar la pregunta es un elemento de progresividad, que le evita al pueblo la pérdida de tiempo -para alcanzar ahora La Paz-, la patria socialista o cualquier otra falacia que permita retener el poder. Como si no fuese suficiente progreso en el retroceso de la democracia, hay personas que valen más que otra. Si, algunos tienen dos votos y otros uno.

El salario menguado por la inflación; el hospital donde en alguna época hubo medicamentos, gasas y médicos especialistas; los alimentos que comprabas cuando querías y no cuando podías; por solo nombrar algunos otros ejemplos no electorales, son derechos constitucionales todos, para nada progresivos en la Venezuela de hoy.

Progresar es avanzar pero mejorando. Ni la elección sectorizada, ni el salario disfrazado de bono de alimentación para no incidir en las prestaciones, ni mucho menos las cajas o bolsas Clap, son ejemplo de progresividad, pero si medidas que quieren hacer permanentes. Quienes hoy necesitan una nueva constitución buscan garantizar más poder por más tiempo, amparándose en falsos supuestos de progresividad, avanzando a un único destino, la miseria.

Simón Peraza Lazarde
@sapl42

domingo, 4 de junio de 2017

Silencio cómplice

Si me nombras, desaparezco. El silencio. Dice una frase tomada de una reconocida película. "Si lo que vas a decir, no es más importante que el silencio, entonces, no lo digas", otra conocida frase.

El silencio da tranquilidad, crea un ambiente para crear, innovar, descansar, pensar y muchas otras cosas más; de allí que sean muchas las frases alusivas a tan preciada palabra. "Si lo que vas a decir no es más importante que el silencio, entonces, no lo digas". Así de grande puede ser el silencio cuando se utiliza de forma beneficiosa; pero: ¿Cómo podría usarse el silencio para que no produjese beneficio?

El silencio de quienes prefirieron ganar 1 dólar por hora de trabajo, recolectando frutas en los Estados Unidos que iniciar una huelga y reclamar un salario justo por miedo a consecuencias. Puede considerarse beneficioso, si lo que pretendes es proteger tu vida de la muerte, podría alguien pensar que si, pero si preservas tu vida recolectando frutas, ganando un salario que apenas te alcanza para morir lentamente, entonces el silencio se hace cómplice.

En Venezuela, el silenció ha sido parte de la función interpretada en rol principal por los fieles al "Socialismo del Siglo XXI", etiqueta que no es motivo de discusión en este breve escrito, funge como mera identificación de los actores. El silencio ante los atropellos a quienes piensan distinto, el silencio ante la injusticia notoria en procedimientos judiciales, el silencio que calla para mantener un puesto de trabajo, es decir, el silencio aprendido, obligado, como autocensura que facilita la permanencia del mal.

El terror se oculta tras el silencio de muchos que prefieren no meter sus manos por miedo a perder un dedo, aún cuando muchos otros han perdido su brazo. El silencio ha sido cómplice de un régimen que apunta a alcanzar dos décadas de progresivo sufrimiento con éxito. No decir, no hacer, simplemente ignorar, facilita la estancia del mal, quien ante la falta de razón busca en el silencio de otros un cómplice..

Simón Peraza Lazarde
@sapl42


"Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada”. 


Edmund Burque

martes, 16 de mayo de 2017

No más mesías

Los salvadores no se anuncian, algunas personas dan lo mejor de ellos sin recibir nada a cambio y sin hacer daño a otros, sin propaganda... Mandela por ejemplo, salió de su largo e injusto encierro y logró unir a un país; un futbolista ídolo de generaciones alegra la vida de niños y adultos con cada gol; el músico que compone, canta o toca algún instrumento; quien escribe una novela haciendo soñar ó el médico investigador de curas contra enfermedades; son esos los salvadores merecedores de agradecimiento y más.

Distinguir verdaderos héroes no es tarea fácil para algunos, por ejemplo: Algunos a falta de amor familiar, ven héroes y adoración en el uniforme militar. El camino por la vida va mostrando personalidades que embaucan con irrealidad, mentira y falsas esperanzas; sucede a diario en la política, nos venden la imagen de un ser omnipotente que hará del mundo mejor.

Un presidente no es un mesías, es un sujeto -que temporalmente- debe dirigir los planes para cumplir objetivos, hechos reales sin maquillaje comunicacional. Un presidente debe estar siempre bajo el ojo público que pueda vigilarlo, interpelarlo, que sea posible demandar de él, una buena gestión que garantice el buen vivir ciudadano; simple, maneja el dinero de todos.

Ni un gobernador, ni un alcalde, ni un presidente son mesías, y aunque claro está para algunos, vale la pena dedicar unas líneas para insistirle a quienes así, no lo ven; a los que endiosan políticos, hechizados por la propaganda de un partido, bajo un falso mérito, la adoración a un supuesto mesías.

El diccionario Oceano, define la palabra mérito, como: “Circunstancia, cualidad o acción por la que alguien merece cierta cosa deseable”. Así de sencillo se lee, por ello, un investigador que descubre una cura, el goleador de tu equipo favorito, el músico que compone melodías, el escritor que narra historias; todos ellos y su éxito, tienen mérito, son dignos merecedores de aplausos y aprecio. 

Lo contrario al éxito es el fracaso, cuando de directores se trata, en el deporte hay ejemplos. Sea béisbol, fútbol u otro; una racha negativa de derrotas es causa de despido o renuncia, dependiendo del grado de conciencia; ahora, cuando de presidente se trata, con país destruido y una sociedad que sufre como gestión, el despido también toca la puerta para el falso mesías.

Simón Peraza Lazarde
@sapl42

jueves, 4 de mayo de 2017

Reglas de juego

Los deportes tienen normas, los deportistas así lo entienden y los aficionados lo saben. Poco o nada gustaría ver un partido de fútbol donde tu equipo favorito comienza con 3 goles en contra, inicia con 2 jugadores menos o detienen el encuentro para que el árbitro cambie las reglas; y así, satisfacer a uno de los conjuntos.

En la vida de un país también hay normas, para resguardar derechos, indicar deberes, mantener una estructura lógica de estado que perdure en el tiempo, que resguarde el interés de la sociedad, donde todos los involucrados estén en igualdad de oportunidades.

La lectura del párrafo anterior puede mostrar una utopía, -si lo contrastamos con la realidad venezolana-; lo mismo sucedería al comparar un artículo constitucional alusivo al derecho a la alimentación, al trabajo con salario justo, derecho a la vida o el derecho a elegir en el escenario nacional. De eso ha tratado la revolución bolivariana, un constante juego de contraste, entre la prédica y el hacer, entre las bases normativas y el proceder gubernamental, entre el bienestar simulado y la miseria social.

Muy a pesar de su llegada al gobierno, gracias a elecciones libres, fundadas en la claridad,  juego limpio y democrático, han desechado la estructura democrática que los catapultó, dejando en evidencia y trayendo a colación permanente su verdadera esencia, el golpismo; aquellas intentonas de los años noventa en la que participaron activamente la mayoría de los íconos revolucionarios que dirigen la cúpula untada de poder.  

Al día de hoy, el juego de iguales que caracteriza una democracia en Venezuela terminó; permanece como un hecho histórico que solo existe en la memoria y en otras latitudes. Normas a conveniencia y artimañas para evitar elecciones, elemento este primordial de una democracia, están a la orden del día.

Revocatorio clausurado, elecciones vencidas, actualización de partidos en fecha electoral, órgano electoral con miembros sin renovación, inhabilitación de políticos opositores, imputación de delitos, excusas, omisiones; y recientemente la constituyente fundada en la desesperación de quien se ahoga, son argucias delictivas de un gobierno que teme perder el poder y sus consecuencias penales.

En Rebelión en la granja una novela y fábula escrita por Eric Arthur Blair bajo el seudónimo de George Orwell durante la tiranía del régimen soviético, los animales de una granja expulsan a los humanos y crean un gobierno de animales. Al comenzar la revolución animal, existía una norma expresa, irrevocable y de obligatorio cumplimiento: “¡Cuatro patas sí, dos patas no!”, frase en alusión al rechazo a los humanos. Los cochinos quienes se consideraban superiores y encabezaban la cúpula rectora de la granja, a espaldas del colectivo animal, utilizaban prendas, camas, bebidas y adoptaron hasta el caminar humano a dos patas, por lo que al ser descubiertos, decidieron cambiar las reglas de juego.

 ¡Cuatro patas, sí; dos patas, mejor!  

Simón Peraza Lazarde
@sapl42

Libros y extractos

Libros 


Extractos 

Breve perspectiva histórica de la apelación -  Susana Oromí - Descarga Aqui

Recurso de apelación - Omar Benaventos - Descarga Aquí